A Mario… como siempre

Mario Benedetti en el despacho de su domicilio

Autor: David 2

Años conociendo a Mario sin saber que era Benedetti…

Siempre me cayo bien aquel hombre de verbo tranquilo y caminar sereno que con cierta asiduidad se paseaba por el negocio familiar de la mano de su mujer, Luz quien con cierta asiduidad tenía la amabilidad de realizar ciertos recados a mis atareados padres. En el fondo más bien se trataba de un trueque; habitualmente mi madre les preparaba caldo gallego.

En alguna ocasión tuve la oportunidad de charlar con él en el despacho de su piso, en la calle Ramos Carrión de Madrid, donde acumulaba libros y libros por doquier… “he escrito más de 50 libros, poesía, relatos cortos… hasta teatro”,  me dijo en una ocasión…. En aquella época todavía estaba abierta la cadena de librerías “Crisol” donde tuve la oportunidad de leer los primeros “Inventarios” de Mario. De su poesía sólo puedo decir que me parece sincera y transparente y todavía guardo un ejemplar dedicado de “La borra del café”. Desde el año 83 se estableció con Luz, mujer a la que por cierto quería como sólo se quiere a la vida. Desconozco si fue en esa misma calle o en otra… sólo pasaba una parte del año en Madrid, volaba bastante (lo que no le causaba pocos problemas de corazón) y de vez en cuando la mujer se pasaba por el negocio familiar a saludar a mis padres mientras Mario atendía a la televisión, iba, venía… en fin que parecía llevar una vida bastante intensa que me daba pié a pensar si era posible vivir de la poesía… por lo que hablamos y por los trabajos que tuvo que desempeñar creo que al menos sí en cierta etapa de la vida.

Poco tiempo después de saber que Mario también era Benedetti, y no sin cierta timidez, le pedí que leyese algunos poemas que había escrito… por probar. Creo que la lectura de sus versos encendieron algo dentro de mí que prendió como un “rayo que no cesa”. Recuerdo perfectamente que la primera experiencia con la poesía fue traumática… en el colegio me obligaron a leer “Platero y yo” del eterno Juan Ramón y mantuve un bloqueo emocional con la poesía desde aquel día.  Si sois padres y estáis leyendo esta entrada tened en cuenta que un poema es la llamada de un alma a otra alma y sin entenderla un poema se queda huérfano, sin encontrarnos… Todo requiere su tiempo.

Si algo tienen en común las crisis y las dictaduras es que poseen la extraordinaria capacidad remover un país y de desperdigar a gran parte de sus miembros como semillas al viento, haciendo que preñen lugares a los que nunca hubiesen llegado de otro modo.El día que falleció abrí las puertas y ventanas del hogar y puse a todo volumen el cd que acompaña el libro “El amor, las mujeres y la vida” para que sus versos lo alcanzasen en su recorrido hacia el cielo… recuerdo que su piso estuvo largo tiempo a la venta y que del mismo día en que se fue hasta esa calle parece un poco más fría.

Mario Benedetti, un estupendo poeta y mejor persona.

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