De medio oriente a oriente…

“Hay quienes afirman: ojo por ojo y diente por diente. Yo les digo: ojo por ojo y el mundo quedó ciego.”

Gandhi

Hace mucho, mucho tiempo un pequeño hombre de la China del siglo noveno (Baek Kui 772-846) observaba el vuelo de las grullas mientras mojaba sus pies en el arrozal. Escribió lo que sigue:

“Yo era una grulla que cruzaba el mar,

Un viajero del sur. Pintura de Qi Bai Si

cuando encontré casualmente un viajero del sur.

Me llamó, y emocionado y agradecido,

vinimos juntos a Nakyang, donde no encuentro mi gente.

Tenía sólo dos alas.

Su apariencia era noble y hermosa;

su color era de un blanco puro que lo protegía del Sol.

Quería servir al dueño manteniéndose a su lado,

y pero la choza como el patio eran angostos.

Comía y bebía entre aves y gallinas;

perdió su personalidad al llegar a la vejez.

Mi pueblo natal está muy lejos

encerrado entre aguas y nubes.

Enjaulado durante siete años,

no sabía que perdería su plumaje.”

Hoy Verde Luna os trae hasta vosotros este poema zen que habla del valor de la amistad, de lo inexorable del paso del tiempo y del valor intangible pero cierto de la libertad. Tengamos presentes estos principios en los tiempos que nos tocan vivir.

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