Cuando el alma rompe sus cadenas…

La voz encadenada/ Enrique Gismero

Ediciones Polibea / Colección los conjurados/30, 84 páginas

Calificación: *** (obra de referencia)

Por: David 2

Revisado por: Ingrid Bórquez (hoy día 7 de diciembre celebra su cumpleaños, felicidades)

Un interesante trabajo del que destacamos su pureza y musicalidad
Cubierta de La voz encadenada, realizada por el propio autor

Hacía tiempo que no caía en nuestras manos un trabajo tan interesante y tan bien elaborado. Escribir poesía es un ejercicio en el que no solo el autor debe que desnudarse “metafóricamente” sino en el que también debe saber transmitir lo que perdura más allá del fondo, de la apariencia mundana de la existencia que nos encadena. Pues ya lo dijo Budha “todo es apariencia”.

La lectura de “La voz encadenada” es un auténtico ejercicio de liberación espiritual, una interesante ruptura con las limitaciones establecidas por las referencias marcadas por la cotidaneidad y por la tiranía que establece el uso de un lenguaje vulgar. Estructurado en tres partes, Preludio, Introito (Los eslabones encadenados a sus ámbitos) y La voz encadenada, sin duda recuerda a la estructura del libreto de una posible obra operística, puede que por Monteverdi por las referencias a la lira, a la hermosa voz poética que Orfeo arrancaba a las musas y regalaba al hombre. Como comenta José Cereijo acertádamente en el prólogo del trabajo, el significado de las cadenas consistiría en todo aquello que desde la vida cumplida o no cumplida pesa sobre nosotros cortando toda capacidad de iniciativa. Adquiere en este pleno significado aquel famoso planteamiento de Kant, soltado al aire “¿qué nos está permitido esperar?”.

En La voz encadenada llama poderosamente la atención la gran musicalidad, la extraordinaria armonía con que están engendrados los poemas de la referida tercera parte del libro y que dotan de cuerpo, fondo y alma al conjunto del libro. Según ha reconocido el propio autor, hay un interés consciente en dotar de una estructura a la poesía que compone: siempre utiliza el verso blanco, pero no libre, empleando endecasílabos y cuidando el acabado.

Todo este trabajo se materializa en unos “acabados” de gran calidad que hacen merecedor al texto de una segunda lectura, en voz alta y ante la presencia de un público bien entrenado. Rompamos sus cadenas a golpe de verso “y cada verso/un dedo que palpita/y una gota de sangre que rebosa/para manchar de vida cada letra”.

Que lo disfruten.

Enrique lee el texto de La voz encadenada con profundidad y serenidad.
Enrique Gismero en la presentación de La voz encadenada.

Al final de la siguiente entrada los lectores podrán encontrar algo más de información sobre este interesante autor:

http://conjuradospolibea-perkins.blogspot.com.es/p/los-poetas_28.html

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