Poesía para perdedores

Autor: Ángel Rodríguez López

Colección: Monosabio Número de la colección: 13 ª Época

Director de la colección: Diego Medina

Editorial: Excmo Ayuntamiento de Málaga. Área de Cultura 2011.

Por: David 2 Calificación: ** (interesante)

“Y si te amo, maldita poesía, es porque sin ser necesaria eres obligatoria como el amor mismo”.

De la primera parte del libro “Yo soy”

La colección de poesía “Monosabio” promovida por el Área de Cultura del  Ayuntamiento de Málaga nos trae hasta Verde Luna, ávidos selenitas que nos nutrimos de metonimias e hipérboles, la “Poesía para perdedores” de Ángel Rodríguez López. 

Triste y pesimista son las sensaciones encapsuladas este trabajo de Ángel Rodríguez López. Si sirviese de algo podríamos decir que sin duda la lectura de este libro podría herir y herirá su sensibilidad, querido/a lector/a. Poesía para perdedores está construido en base a pensamientos y, en muchos casos, oscuros sentimientos poéticos dirigidos desde el yo, tan apetecibles como la esencia oculta que mora en la luz de la poesía más excelsa. 

Estas son las partes en las que se estructura el contenido del texto: 

  • I Yo soy
  • II Hipoxia (qué es??)
  • III Sementeras de hormigón
  • IV Perifescencia (qué es)

En algunas partes del libro hay flashazos que nos podrían recordar a la voz hundida del pueblo de Miguel Hernández, pero tan sólo es recuerdo fugaz, fuego fátuo. En general es destacable la poca profundidad de la poética que puede encontrar el lector en el texto, y resulta un tanto agobiante a lo largo del mismo las exesivas referencias al yo que existen en el trabajo. De la misma forma resulta un tanto innecesario la construcción de versos que casi resultan inacabables y que rompen cualquier atisbo de ritmo en la sutil poética del texto. La sensación con la que el lector bien entrenado tras la lectura (en algunos casos forzada), de algunas partes del libro es de forzada e innecesaria negatividad transpirada hoja a hoja.  Creemos que uno de los mejores ejemplos de esto que exponemos lo constituye el siuiente poema que el lector podrá encontrar en la página 39 del trabajo:

Para ser feliz: 1. Cerrar los ojos. 2. Aguantar la respiración 3. Apretar el gatillo 4. ….  5.

Es más que evidente que la poesía, siempre que cumpla con la salvedad de ser de buena calidad, no tiene porque hablar únicamente de cosas hermosas o bellas ya que su primer (y quizás único objetivo), consista en alambicar vida y realidad del día a día para asi poder tener o dirigir hacia el ser humano hacia un encuentro con la eternidad.

Es lícito pero innecesario por parte del autor de poesía el empleo de lenguaje malsonante, que si bien es empleado en el lenguaje coloquial, no debería ser empleado en poesía ya que contribuyen a la creación de imágenes desagradables y no aportan nada, siendo por ello innecesarias. Un ejemplo lo tenemos en el poema II de la página 33: “con el viente partido como una cerda pariendo necesidades”. También es destacable la existencia en el texto más que de expresiones de pulsiones vitales marcadamente negativas fruto de un marcado impulso nihilista de las que ya nos advierte el autor de la siguiente manera: ” Intento exorcizarme en cada letra de este poema/no encuentro salida para el mal que me aqueja”, o en los versos de este otro poema en la página 38  “Eso es lo que necesito desde mañana: que todo acabe,/que la noche sea tan oscura que las luces se apaguen y cierren mis oídos/ y sellen mis manos quebrándolas con una película de cera”.

Devora tú a la muerte
Los perdedores se esconden bajo la Luna… y e vez en cuando de su tristeza brotan poemas.

No queda nada claro que divisiones hay en cada una de las partes del libro   -si es que estas existen-. A pesar de que sea una licencia literaria el echo de ponerle o no títulos a los poemas suele ser siempre una buena idea que agradecerá eternamente el lector, principalmente porque de esta manera un poema que gusta y que requiere ser recordado necesita tener un nombre propio para poder ser llamado por los ecos del recuerdo.

Tampoco existe un índice (o guía), al que poder amarrarnos para guiarnos entre el marasmo de emociones un tanto encontradas que pueden percibirse tras toda metalectura que pueda acompañar a un texto poético (aquella que conecta al lector con lo que el autor verdaderamente está queriendo decir y que sólo puede articularse desde una conexión de los inconscientes a uno y otro lado de la hoja de papel).

Sea como sea quizás tenga razón el autor de poesía para perdedores cuando afirma:

“Pero es mentira, no son más que locos esclavos a un papel por escribir”.

Que lo disfruten.

PD: Según la RAE un monosabio es un mozo que ayuda al picador en la plaza.

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