PA -ra- TRI

Estimados amigos de Verde Luna:

Harto tiempo de silencio. Recordemos que nunca siempre es mejor la callada que perturbar la belleza del silencio si no hay nada que lo supere.

En estos días de fiestas y regocijo por reencontrarnos con nuestros seres y estares más queridos, desde Verde Luna queremos felicitaros de manera humilde pero profunda: con un poema de navidad. Nos gustaría dedicárselo a todas aquellas personas que, por cualquier motivo, se vean forzadas a pasar estas fiestas en soledad.

Seguimos pensando que es la más profunda de las verdades contadas, en este caso más aún si cabe.

Felices fiestas.

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Autor David2Son las 17:17 y España es tan sólo un recuerdo que se difumina en otro atardecer velazqueño.
Es el tiempo de la recogida de la uva, y a este lado de la máquina esférica un nuevo vino nace del terruño del somontano.
Santa Fé o su fantasma siguen a los pies de la única ciudad de Al Andalus que sigue desprendiendo olor a romero y hierbabuena en sus noches de Albaicín. Es Alhambra como una bella nunca amada a quien el idólatra y el inocente nunca se cansan de mirar, es olor a cumbre nevada como aquella mujer nunca concebida, solo imaginada, a la que ni tan siquiera Lorca se anima a entonar. 
Es la luna verde, amanecer sereno en Santillana del Mar, andar quejumbroso del peregrino que no quiso ser tal sino fuera por soñar que fue ciervo sin tino. Rincón ahumado, solea triste en medio de una extraña noche toledana mientras resuenan los puñales del moro.
Es aquel antepasado, mi abuelo, durmiendo con un ojo abierto por si acaso, las cáscaras de plátano que ahora son manjar, las tormentas transparentes de Lostalé y la mirada perdida del que sabe que no hay mayor amor que aquel que no es alguna vez consumado.
Son las tardes de faena, el olor a tierra mojada que precede a la tormenta como el olor a vida aquel que siempre precede al olor a muerte.
Son los ojos, tus ojos posados sobre la baranda, el verde de los olivares de Jaén, el olor a vendimia en Barros, la vida en calma que aún podrá usted ver en Teruel. Son tus ojos en mis ojos y una sombra imaginada.
Es la fiesta del Carmen, la empanada de soubas, las bombas que atronan a los  dioses y a los mouros. 
Son mis ojos en tus ojos, es tu sombra tan solo lo que me queda. Es recordar a Sabina,  y su "otra vez en Madrid". 
Es el susurro de una lágrima que recorre un rostro, tras ser entonadas aquellas palabras regaladas a una distante amiga a la que se ama.

Ciudad perdida, 
amor grande, amor no nacido.
Qué bello es vivir.

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