Crónicas del Mapocho

Detalle de Moai originario de la Isla de Pascua.
Detalle de Moai originario de la Isla de Pascua.

Estimados amigos de Verde Luna, en esta nueva etapa que comenzamos desde Santiago de Chile esperamos poder seguir dando a conocer el maravilloso y mágico mundo de la poesía. Para ello intentaremos poder seguir realizando las mismas entrevistas, críticas de trabajos y todas las actuaciones que sean menester. Os dejamos una breves impresiones sobre Santiago (no de Compostela sino de Chile), recogidas en forma de poema. Un saludo atento.

Santiago son sus cerros
sus luces apagadas en la montaña que observa.
Es su estela desvelada
de un avión que de nuevo, penetra al viajero
en la montaña.

Es Victor Jara que guerrea
con el mismo arma que Lautaro.

Santiago es su mercado de la Vega,
un mapuche silencioso que ahora comercia.
Un durazno con motillo, dulce
es la sombra de un plátano de India
en la tierra equivocada.

Son sus más de cincuenta volcanes apagados
encendidos, ¡quien sabe!

Son sus incompletas estaciones
del metropolitano.

Detalle de torso de Moai... realizado en piedra basáltica.
Detalle de torso de Moai… realizado en piedra basáltica.

Su Baquedano, sus pajaritos…
es el sueño de Valparaiso en la fumarola de un buque,
la ilusión del mar, el rumor de la voz de Neruda,
que conjura desde Isla Negra. S u recuerdo,
Sebastiana, Chascona, es lo que parece ser un pariente lejano,
de Hithcock.

Es la omnipresente cordillera que todo lo abarca
columna vertebral de Latinoamérica que surge de la Placa de Nazca.
Es la cordillera del glaciar, la nieve perpétua y el vuelo del cóndor.

Son sus cientos de cuerpos congelados en las cumbres
las moradas de dioses nunca olvidados.

Sus mil caras,
la promesa de un trazado férreo
que aproxime a los hombres.

Son miradas de perro vago
sus piñones de Araucaria,
la abundancia y la trova de sexagenarios en el mercado central.

Son sus bellas colegialas
sus catedrales olvidadas,
sus galerías venidas a menos por los malls.

Santiago es una urbe que parte el alma
que encauza el cauce desbordado del Mapocho en primavera.

Son las gaviotas tan solo imaginadas
por el chileno de chiloé
sus decenas de universidades
acreditadas o no acreditadas.

Son los repliques y los ruidos de
decenas de artesanos creando en los dominicos.

Son las figuras de su museo de arte precolombino
las caras de asombro de quien todavía puede asombrarse. 

Son sus distancias, sus lejanías, su silencio desde el már

de una nada. 

 

Y al otro lado

España. 

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