Perro vago

Perro vago
Perro vago

Autor: David2

Perro vago

una tea encendida

dos luceros que titilan en tus ojillos.

 

Eco oscuro,

recorres las calles de esta ciudad quiltra

bajo esta forma: o de neblina, o de encantamiento

que fluye solitario.

 

Buscas una sombra escondida,

la compañía del hombre,

mejor si es de vagabundo,

que antaño encarnaste.

 

Mendigas carne,

cariños.

 

Perro vago,

en tu silencio eres escultura viviente,

guiño latino de lo que pudo ser,

un nuevo nuevo mundo  sin canes.

 

Cojeas. Recitas,

poemas sin nombre mientras otro de tus compañeros,

esquiva a la muerte bajo apariencia de toyota,

mazda, bmw y nuevas producciones chinas.

 

Esta ciudad, perro vago,

cuando mantiene sus luces apagadas,

duerme temeroso de esos andes que todo vigilan.

De su olvido, te nutres.

De sus muchas penas, te alimentas.

 

Quizás sea que encarnes el alma,

de los primeros pobladores

conquistados a sangre y fuego.

Quizás sea que olvides

que esta tierra, que esta pachamama que te habla

es tuya.

 

Que no olvides a Valdivia sin vida,

dio a tanta vida, como administro muerte.

Y de su Doña Ines,

de su colecta de cabezas ¿qué hay?

 

Cuenta la leyenda que de cada una ellas,

surgió un perro vago.

 

 

 

 

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