DE LA LITERATURA CUÁNTICA A LA POESÍA CUÁNTICA (II) —espacio y tiempo cuánticos—

Autor: José Carlos Rodrígo Breto

Seríe: Poesía Cuántica

 

“—Verdad debe de decir mi señor —dijo Sancho—, que como todas las cosas que le han sucedido son por encantamento, quizá lo que a nosotros nos parece un hora debe de parecer allá tres días con sus noches.
—Así será —respondió don Quijote”.
Don Quijote, 2ª Parte, cap. XXIII.

 

            Una primera fuente que establece “lo cuántico” en el arte literario la podemos encontrar en sendos trabajos de Manuel García Viñó: La novela relativista y quántica. Materiales para la construcción de una teoría aplicable a otras artes (Madrid, 1995) y Teoría de la novela (Barcelona, 2005). En ellos, su autor aboga por diferenciar dos estados de la novela. Una novela clásica o newtoniana que ha periclitado dejando paso a lo que denomina como novela quántica[1].

            Así, basándose en que la realidad no es aquello que los sentidos nos dictan, ya que el universo no se mueve ni obedece en función de las leyes de un determinismo newtoniano sino en función del principio de indeterminación, la concepción cuántica universal marcará de forma determinante la manera de ofrecer la realidad mediante el empleo del tiempo y del espacio puestos en perspectiva relativa. Espacio y tiempo se diluyen, comparten el mismo lugar, corren mezclados para dar lugar a nuevos sucesos temporales en la concepción de la novela moderna. Con la desaparición del tratamiento clásico del espacio y del tiempo se darán lugar a otros fenómenos temporales que, incluso, sitúan a las novelas en un nuevo paradigma literario.[2]

            Además, en esta nueva novela quántica, la concepción del personaje se ha visto alterada gracias al perspectivismo y a la reconcepción o recreación de lo espacio-temporal.

          En la novela quántica ya no aparece un personaje central al estilo clásico, ni obedece a premisas prototípicas, ya no se puede designar a un personaje central como protagonista del fluido novelístico, sino que ha sufrido una mutación para integrarse como una pieza más en el engranaje narrativo, para colocarse al servicio del mecanismo narrativo-literario en conjunto. A diferencia que en la novela clásica –en ella el argumento y la trama obedecen a la lógica– en la quántica los parámetros espaciales y temporales se atienen a la peculiar estructura lógica del autor que puede, así, alumbrar ilimitadas variaciones de un acontecimiento. Todo el eje narrativo se supedita a la interpretación subjetiva y también, por ello, a las dudas, porque los sucesos y el devenir de los personajes se presentan ahora como puntos en el marco de lo espacio-temporal.

         Este recurso de reinterpretación genera la gran peculiaridad y particularidad de esta nueva novela: pasado y futuro son tan reales y presentes como el presente propiamente dicho. Se ha dinamitado el espacio-tiempo clásico, se ha reconcebido como un espaciotiempo mucho más interesante. Una obra ejemplar para mí, que se define por estas características y, además, define las características mismas en sí, es Austerlitz[3] (Múnich, 2001) de W. G. Sebald, e, indudablemente, estas claves se encuentran en el poemario de Montserrat Doucet, Mar de Chira, lo que me permite una aproximación y análisis desde este punto de vista, independientemente, como se verá, de que se trate de poesía y no de narrativa.

           Como complemento a esta visión de novela quántica proporcionada por García Viñó, contamos, además, con el texto de Gregorio Morales, titulado El cadáver de Balzac: Una visión cuántica de la literatura y el Arte (Alicante, 1998), donde se proporciona una visión general de la teoría, así como una aplicación más amplia, no solo constreñida al ámbito literario. La teoría cuántica propone una nueva estética que

“parte del hecho de que la realidad no sólo no se agota en las apariencias, sino que puede conculcar las leyes que consideremos sensatas; el mundo continúa más allá de donde hasta ahora lo habíamos creído y lo hace de forma no familiar, vulnerando el espacio, el tiempo y la causalidad” (Morales, 1998: 16).

 

          La aplicación de esta nueva estética a la literatura, donde los materiales de trabajo del escritor son, básicamente, el tratamiento del tiempo y del espacio, parte más de una necesidad del avance científico-técnico que de un mero modismo, aunque siempre debemos tener en la cabeza la advertencia de Sokal y Bricmont: el impostor, el diletante, el falto de talento, puede escudarse en la ampulosidad y ofrecer un texto, un poema vacío, amparado en estas premisas. En la próxima entrega de mi análisis veremos que Mar de Chira está cargado de talento, de un talento cuántico.

 

BIBLIOGRAFÍA CITADA

            Doucet, Montserrat: (2014) Mar de Chira. Introd. Laureano Albán, Madrid, Polibea. Col. El levitador, nº 48.

      García Viñó, Manuel: (1995) La novela relativista y quántica. Materiales para la construcción de una teoría aplicable a otras artes. Madrid, Heterodoxia.

              García Viñó, Manuel: (2005) Teoría de la novela. Barcelona, Anthropos.

            Morales, Gregorio: (1998) El cadáver de Balzac: Una visión cuántica de la Literatura y el Arte. Alicante, Epígono.

         Vonnegut, Kurt: (2009) Matadero 5 o la cruzada de los niños. Trad. Margarita García de Miro, Barcelona, Anagrama.

           Sebald, W. G.: (2002) Austerlitz. Trad. Miguel Sáenz, Barcelona, Anagrama.

      Sokal, Alan y Bricmont, Jean: (1999) Imposturas intelectuales. Trad. Joan Carles Guix Vilaplana, Buenos Aires, Paidos.

[1] Aunque no he encontrado este término escrito con la letra “q” en el diccionario de la RAE, así lo decide García Viñó. Por tanto, y desde este momento, dado que me ciño a su modelo, cuando me refiera a la novela quántica será utilizando esa grafía. No así cuando me refiera a lo “cuántico” como la cualidad de la física o en relación con el tratamiento del espacio y del tiempo desde esa peculiar perspectiva, entonces seguiré conservando la “ce”, ni cuando hable de “Poesía cuántica”, dado que he decidido acuñar este término así.

[2] A tal efecto, comparto la opinión del profesor Ángel García Galiano a este respecto (comentada en una de sus clases de Máster de Estudios Literarios correspondiente a la asignatura Transformación y transgresión de los Géneros Literarios) y me permito proponer como ejemplo de novela quántica que trasforma desde ese punto de vista la perspectiva del espacio-tiempo, y se instala en un nuevo paradigma, Matadero Cinco (Nueva York, 1969), de Kurt Vonnegut.

[3] Paradigma, además, del género de lo que hoy conocemos como autoficción.

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