V Primavera Poética: mucho más que un festival de poesía 1/2


Por: Montserrat Doucet

Revisado por: David Blanco

El origen del Festival Primavera Poética

El Primer Festival Internacional Primavera Poética tuvo lugar en el año 2013, en conmemoración a los 50 años de la primera edición de Noé delirante del poeta peruano Arturo Corcuera. A partir de entonces se ha celebrado todos los años en Perú y  ha ido creciendo gracias a la persistencia de sus organizadores. En cada Festival se ha homenajeado a importantes poetas de distintos lugares del mundo, con la particularidad de que este homenaje se hace a poetas vivos, reconociendo la trayectoria de una obra poética en marcha. Otra particularidad no menos importante es que la Editorial Summa publica un poemario a algunos de estos poetas homenajeados. El Festival Primavera Poética 2017, el quinto que se celebra, ha tenido como patrocinadores al Ministerio de Cultura y a la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo (PROMPERÚ).

Los poetas homenajeados fueron 13 y a 8 de ellos se les ha publicado un poemario. Asimismo participaron en las diversas lecturas hasta 70 poetas, en su mayoría peruanos.

 

1.- Los libros publicados

Tal vez, uno de los mayores atractivos de este festival sea la publicación de un poemario a cada uno de los poetas homenajeados. Esto es posible gracias al amor y generosidad que Harold Alva, organizador de este festival, pone en todo lo que hace. En esta quinta edición, bajo el sello editorial Summa y en la Colección Primavera Poética han visto la luz los siguientes poemarios: Arar tierras heridas de Andrea Campos Parra (Chile), Bahía de los poetas de Jesús Rito García (México), Vaca de matadero de María Casiraghi (Argentina), Contracultura de Randall Roque (Costa Rica), Oscura bisagra de Mariana Libertad (Venezuela), El sol entre las islas de Luis de la Hoz (Perú), Catálogo del maestro de obras de Enrique Sánchez Hernani y El Oscuro de Montserrat Doucet.

A continuación, reproduzco uno o dos poemas de cada poemario para que pueda disfrutarse de la calidad, diversidad y singularidad de esta colección poética:

Andrea Campos Parra
Arar tierras heridas

 

TERREMOTOS
DE CUALQUIER TIPO

Me aseguraste gritando
Lo haríamos juntos
Te quedarías conmigo
Repartiríamos el dividendo
No cumpliste tu palabra
Preferiste quedarte bajo los escombros
Para hacerte la víctima y dejarme sola
.
.
NATURALEZA

Hay furia
En la naturaleza
Se mueven
Atrevidos
El amor el mar
La piel no da tregua
Tampoco el oleaje

 

Jesús Rito García
Bahía de los poetas

 

Algún día quise escribirte una carta compañero Vladimir.
Sí, a ti,
quien le hablaba a los obreros desde la plaza roja
y nadie lo escuchaba.
Maïakovski era tu apellido, y nadie te escuchaba,
porque los obreros iban a las fábricas
y tú al café a deslizar la pluma,
a charlar con los amigos.

Y nadie te escuchaba, Vladimir,
o Maïakovski, ¿cómo quieres que te diga?

“Yo mismo soy una fábrica.
Y si bien me faltan chimeneas,
esto quiere decir que más coraje me cuesta serlo”

Y nadie te escuchaba.

Porque la fábrica estaba muy lejos y
los cables transportaban mensajes más importantes
que los tuyos
y energía suficiente para iluminar las casas:
cables, cables, cables.
Los obreros no te escuchaban, Vladimir,
o Maïakovski, ya no importa cómo te decían.

El tiempo ha pasado y sólo te conozco en versos.
Compañero, las juventudes comunistas no te escuchaban,
y eso ahora vale puritita madre.

“Levanto el cráneo lleno de versos,
como una copa de vino en un brindis de sobremesa.
Pienso más y más a menudo:
sería mejor poner el fin
con la punta de una bala:
Hoy mismo,
por si acaso,
doy un concierto de despedida.”

Y nadie te escuchaba, Vladimir,
Maïakovski, pendejo, valiente, fábrica sin chimenea.
O como quieran decirle al compañero.

Lilya Yúrievna Brik no te escuchaba.
O quizá sí, pero los obreros tenían hambre
y los ductos de gas eran más importantes.

Y nadie te escuchaba, compañero,
y nadie escuchó el estallido ese 14 de abril de 1930,

Vladimir, Maïakovsky,
o cómo chingaos quieres que te diga.
Lo siento,
lo sentimos todos.
Y como dijiste en tus últimas palabras:
“El incidente está cerrado”.

 

María Casiragui
Vaca de matadero

IMAGEN

No tengo fósforos
para tanta podredumbre.
Si enciendo las alamedas
me dicen asesina.
Llamo a la puerta del ángel
y me hacen pasar
como a la muerte.

BALANCE

Nace el ala
antes que el pájaro
el envión
se acomoda en el aire
y allí se alza
milenario
el torpe vuelo de la vaca.

Todos fuimos
en las rocas
un camino.

Y no decíamos nada.

Suplicábamos un cuerpo inmaterial
para traspasar los muros
los secretos
las estrellas.

En las catacumbas
huele todavía
esa pluma errante
que dejamos ir
equivocados.

La humanidad
entera
se está mirando en el espejo
y diluvia
en las ventanas de las casas
y gimen aterrados
en los hospitales
los recién nacidos.

Agachados
a la lluvia
imploramos un mago

que nos meta de nuevo en el sombrero.

 

Randall Roque
Contracultura

 

COLCHÓN BLANCO PARA SASHA GREY

A eso de las tres y quince de la tarde
llegó el nuevo colchón matrimonial,
lo trajo un tipo mal encarado
que exigía la contra factura
y un garabato en sus papeles.

Tuve que buscar en el basurero
y sacudirle la borra del café
para dejarla, al menos,
un poco presentable.

Me gusta la cama con buen espacio,
para las piernas, la ropa y la distancia,
sobre todo, que sea ortopédica.

Luego, en la noche junto a un Jack Daniel’s,
miraba una película porno de Sasha Grey,
quien se sacrificó para que todos gozáramos del cielo
y es lo más cercano a la santidad en este mundo.

De todas las escenas repetidas,
atrajo mi atención de inmediato
el colchón blanco ortopédico.

Qué bien se siente saber
-aunque sea de este modo-
que la garantía está segura.

Me levanté y fumé un cigarro.
¿De qué otra cosa podía escribir, sino de esto?
.
.
TOMMY LEE

La velocidad para armar y desarmar
los lados opuestos de un Cubo Rubik
lo era todo, hasta que no fue suficiente
y se dedicó al póker como Stu Ungar,
y recibió patadas por el culo en casi
todas las puertas de los casinos.

Las putas lo trataban bien,
sus amigos no tanto,
el póker menos.

Una cosa es cierta:
«La mano es más rápida que la vista»,
estoy seguro escuchaste esa frase,
pues ese no era su caso y perdió
uno o dos dientes irremplazables,
un reloj de oro y las llaves
del carro de un amigo.

Tommy Lee no era Stu Ungar.

Ese tipo sabía perder como una leyenda.

Y en todos los casinos lo conocen.

Se escucha siempre decir:

Allá va Tommy Lee.
Otra vez un Tommy Lee.
Te fuiste como Tommy Lee.
Si no me creés.
Vamos, preguntale a cualquiera
que pierda en los casinos.

 

Mariana Libertad
Oscura bisagra

 

EL FUEGO

Aunque la obra y la voz, aunque la letra
Aunque incipiente el rostro se destiempa
Aunque has sincronizado esa impresión
y es más diacrónica que los reflejos

Aunque el futuro pronuncie su falacia
Aunque menos falaz que inexistente
Aunque se niegue con sólo ser pensado
Aunque arrítmico vaya a cualquier nada
Aunque sea fractura hueca y sea memoria

Lograrás renacer de las cenizas.

COMO LOS ANIMALES

Si te sueño a lo lejos así, como los animales
Con los ojos abiertos y húmedos, como los animales
(Sin dejar de mover la derecha y apretar la izquierda)
Y te araño en mitad de la noche, sin miedo a las marcas,
Y te lamo, te aspiro y succiono como los animales.
Y formulo un deseo mugriento que sabe a uvas rancias
Y te veo y entiendo que sí, que es posible tenerte
en la alfombra que salva tu paso del andar mundano.
Ese grito que aflora de mí toma un nombre propio
porque hoy yo no quiero placer y olvidarme de todo
porque hoy sólo quiero parir
como los animales.

 

Luis La Hoz
El sol entre las islas

 

HE puesto a Homero a contemplar la mar
Un busto de Homero, en yeso, para ser exactos
Pero es Homero, digo, y como debe ser, contempla la mar
La vasta, la incesante
La perfecta para el espectáculo de los enigmas
Para esas cosas que la mente murmura
Que se mueven como tules
Como el siseo de una lagartija
Como el viento salado y minucioso que orea
Todas y cada una de las preguntas
Que son ninguna respuesta
A lo más la lagartija que ha cruzado frente a Homero
De verdad, una lagartija ha cruzado frente a Homero
Frente al busto de Homero

Creo que se han mirado
Así son las lagartijas
.
.
THELONIUS MONK CIERRA LOS OJOS

Arañas sobre un piano
Precisas arañas sobre un piano
Marfil, madera, metales

Cuánta memoria
Cuántos vasos, cuántos ceniceros
Cuántas octavas
Cuánto corazón sin partitura
Cuántas partituras borradas por el humo
Traídas por el humo

Arañas sobre un piano
Reinas de la madrugada
Venenosas reinas coronadas de amor
Y de pelos
Que suenan a borrasca
A gemidos
A sincronía de camastro
A cómplice
A soñador que sueña
Cosas infames
Y extrañamente dulces
Y extrañamente sinceras
Arañas sobre un piano
Esplendor de 5 líneas
Paralelas e infinitas
Donde no se halla la calma
Ni la paz
Tampoco la felicidad
Menos la felicidad
Solo algo invisible
Oro invisible
Pasión invisible
Y ligaduras
Y plicas
Melodías en la madrugada
Arañas en la madrugada
Sobre un piano

Enrique Sánchez Hernani
Catálogo del maestro de obras

HEAVY ROCK

El rock de mi barrio era tranquilo y pesado
como un autobús aplastando a una señora:
la sangre se esparcía por la pista
y un mural de Diego Rivera
se levantaba igual a un manifiesto
escrito en el centro de Tenochtitlán
por los lánguidos muchachos que habían sido ametrallados
vibrando en rojo
antes de que oyeran la última grabación de rock
entonada con dulzura por Jim Morrison
amante de los colores cósmicos
llovidos en el patio de su casa al oeste de Arkham
igual a ellos hermoso y muerto
con su blue jean apretado
sobre sus sentimientos
y pusimos otra vez el disco solo para oír
lo que ya no existía
recordando a los mexicanos
a las calaveras y al general Zapata
dos minutos antes de huir
porque la policía nos tendió una cerca
en la primera marcha violenta a la que acudió mi muchacha
echando molotovs como la pileta de la Plaza de Armas
llorando bajo el diluvio universal de gases lacrimógenos.
Al rock de mi barrio llegamos con el pelo corto
nada sabíamos de marxismo
pero quisimos inmediatamente
a ese testarudo pensador alemán
por el gran parecido que guardaba con John Lennon
en las láminas de espejos que venían con el LP Blanco
es cierto que sin lentes
también que Marx nunca vivió
en Liverpool
pero nos dimos cuenta que sus Tesis sobre Fuerbach
las escribió oyendo Revolution Number Nine
tiempo de recesión
la muerte da vueltas en los discos de rock
y un gesto de timidez nos hacía llorar por Jimmy Hendrix
por los que se pasaron totalmente de vueltas
por los estadios
donde la gente acudía a oír la música del stone Brian Jones
antes de que entonara su último blues
al borde de una piscina
llevando los libros de Henry Miller en los bolsillos
mezclados con la barra de chocolate
con los cigarrillos sueltos
sin saber si esa noche dormiríamos con una muchacha
o el mozo de los bares cercanos a la Plaza San Francisco nos llevaría llorando
al lugar donde nos esperaban los taxis de regreso a casa
ebrios sin sentido ni dinero y odiábamos a nuestros padres
porque nos obligaban a cortarnos el pelo
sabiendo que Hendrix había muerto
que ellos habían muerto
que hasta Janis Joplin había muerto.
Siempre recordaremos a la loca Janis
Balas y Cadenas
sobre el corazón y cómo nos gustaba su cabello
teñido por Van Gogh en Arles
pintor por el cual gastó su primer sueldo mi muchacha
al adquirir un libro donde este guardaba la oreja
que se cercenó por el amor a una puta
vestida toda de violeta en un traje de organdí
muy similar al que usaba Janis
el día que se lo quitó en público
mientras un fantástico rock se le subía por las piernas
y el arco iris crecía con el ácido
y muchos chicos con
sus parejas
se encerraron en burbujas para oírla mejor
para hacer
el amor
hasta que el sol los ahogó de un sordo latigazo.
No volvimos nunca a las aulas
nos encerraron en celdas llenas de chinches y sabandijas
nos arrancaron los jeans
amenazaron con hacer de nosotros
hombres y mujeres razonables
que amasen a su patria y pudiesen morir sin gemidos
por su bandera
y una lenta canción nos devolvió el recuerdo de nuestros
discos
desvaneciéndose en los armarios
heridos por el sol
y el insoportable ruido de nuestros sueños.

Montserrat Doucet
El Oscuro

 

Es hermoso sentir
que al otro lado de las aguas
alguien espera
el término completo de mis días.
Saber que está ahí
cercano e inalcanzable.
Como esta silueta desdibujándose
hacia el fin.

Siempre a mi alcance
desde los acantilados del sueño.
Pasión, certeza,
impaciencia por abrazar
sin entender por qué
un cuerpo terso entre la noche
o ese esqueleto que flota
burlando el mar.

A ti, que no existes,
porque eres un vuelo de sal
sobre la arena.
Sábete que lo hubiera dejado todo por ti:
mi ribera bordeada de cañas y de pájaros,
El,
La,
Tú, El Oscuro
Por ti acompañaba tus madrugadas
Por ti recitaba al lobo y a la araña
Por ti neutralicé el veneno de la distancia
Por ti creía ser la luz
que iluminaba tus senderos.
Pero tus caminos se adentraban en el bosque del sexo,
pechos de hembra, potentes faros. Eras y no eras
el mismo, tú El Oscuro,
yo en la penumbra, nunca en la luz
por ti fagocitada, espantada la serpiente,
volcada la copa por el fango.
Los sexos exquisitos, las farolas temblorosas de los senos.
El reclamo de la lluvia
y tú, El Oscuro, con toda mi luz corriendo
sobre las olas
destruyéndome a mi
porque tú,
Tú, El Oscuro
eres un muerto:
un puñado de cal
entre la tierra.
***

FIN de la primera parte

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