Por: Montserrat Doucet
Revisado por: David Blanco
Hay eventos que generan momentos inolvidables entre los que participan o asisten como oyentes a ella. Un ejemplo lo tenemos en la charla poética sobre poesía marroquí actual del poeta y traductor Mezouar El Idrissi, en la que contamos con la presencia de Ricardo Lorenzo, ex director del aula de poesía José Luis Sampedro con Carmen Dones Alonso, directora de la biblioteca municipal de Aranjuez y Luis de la Vega, director de la Universidad Popular de Aranjuez y un público maravilloso y entregado.
A Mezouar Mezouar El Idrissi (Tetuán, 1963) lo presentó Ricardo Lorenzo como poeta, crítico y profesor que entre 1996 y 2011 impartió clases de Lengua y Cultura Árabe en el IES Severo Ochoa, de Tánger. También resaltó su trabajo actual comos profesor universitario de traducción en la Escuela Superior Rey Fahd y como coautor de la traducción al árabe de las antologías poéticas de Ángel González, Luis Cernuda, Gerardo Diego, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Manuel Altolaguirre y Emilio Prados.
Ricardo Lorenzo, escritor al que admiro por su interesante, extensa y documentada obra Pasaron por aquí, recopilación apasionada de los escritores, músicos, artistas e intelectuales que estuvieron en Aranjuez a lo largo de los siglos y que es en parte recopilación de artículos periodísticos publicados en el diario Mas, señaló su impronta simpatía y admiración por Mezouar El Idrissi: inexplicablemente, el poeta marroquí había traducido al árabe algunos de los poetas favoritos de Ricardo Lorenzo: Poemas escogidos, de Vicente Aleixandre; Fuego blanco e Inscripciones, de Andrés Sánchez Robayna; Llevarte el día a casa, de Jordi Villalonga; Viajes por Marruecos, de Alí Bey; Rimas, de G. A. Bécquer; Vista cansada, de Luis García Montero; Sefarad, de Antonio Muñoz Molina; Para vivir aquí, de Juan Goytisolo.
Ricardo Lorenzo nos relató cómo recibió los poemas De Mezouar El Idrissi en Argentina, entre ellos el poema titulado “Los árboles”. En ese momento se encontraba viendo un programa en la televisión argentina sobre Alberti y su Arboleda perdida. Asimismo Mezouar al relatar lo que más le había impresionado tras su llegada a Aranjuez dijo que habían sido las arboledas que habían acompañado sus pasos desde la estación de ferrocarril hasta el Centro Cultural.
Los árboles
Los árboles que bordan las ansias de los pasos,
los árboles que acompañan las noches de los muertos,
los árboles que se deshojan al compás de los otoños,
los árboles que se embellecen frente al leñador,
los árboles que mecen a los lactantes,
los árboles que esconden árboles,
los árboles que ocultan cuerpos
son los que mueren de pie y no nos abandonan.
La magia de este encuentro prosiguió a lo largo de la charla con la que nos obsequió nuestro poeta: nos habló del origen de la poesía marroquí destacando que ya desde el inicio tuvieron gran protagonismo las mujeres poetas. Sin dejar de ser crítico con algunas de las actuaciones españolas en su país, nos habló de su inmenso amor por España y su lengua, que aprendió de niño viendo la televisión; del enorme legado positivo de la convivencia hispano marroquí; del teatro, herencia española que se desmorona en uno de sus edificios más emblemáticos:
(DEDICADO AL GRAN TEATRO CERVANTES, DE TÁNGER, EN TIEMPO DE SILENCIO)
El tiempo se derrama amarillo
sobre tus columnas
como si el azul no te hubiera habitado
como si Hércules hubiera contrabandeado tus alegrías
como si las tristezas de Ricote
hubieran flotado sobre tu silencio
como si hubieras sido otro
Especialmente nos cautivó su charla sobre la poesía actual marroquí en la voz de sus mujeres. Mezouar dedicó la última parte de esta a hablarnos de tres poetas actuales marroquíes de las que a continuación reseño lo más significativo. Tres poetas: Quafae El Armani, Touria Magdouline e Imán Kahatabi, a las que Mezouar puso voz árabe y la que escribe, voz española y en ambas voces resonaba alta su música y sus reivindicaciones. Para Mezouar:
“Está claro que hay diferencias entre cada una de las tres poetas, porque cada una tiene su peculiaridad y se destaca con su técnica, lenguaje y estilo. Pero, en general, se pueden encontrar aguas subterráneas que corren debajo de sus versos tallando puntos de encuentro entre ellas. Estos puntos comunes se concretan en: reflexionar sobre la condición de la mujer, criticar la sociedad conservadora, revolucionar la cultura y la escritura, y dar el protagonismo al cuerpo.”
A continuación concluyo con las voces de cada una de ellas esperando que los lectores disfruten y reflexionen tanto como todos los que asistimos a la charla poética de Mezouar El Idrissi el pasado 26 de abril:
Ouafae El Amrani
Al extraño enraizado en los vestíbulos de mis promesas
a sus clarinetes que ascienden desde la avidez del latido
a su tierra que se desvela para el hechizo de matar
a su herida
a sus bodas
al idioma de sus cosas
al jazmín al que confié la soledad de sus bosques
algún poema
a la sal de sus deseos en mi sangre
a mi sueño que es de antiguo vino
a nuestra noche que no era
conocedora de mis pulsaciones
Que venga mi amado
murmulla un sueño de iris en su alba
torrencial
Prepararé mi mañana y mi ayer.
Sobrepasé las orillas del pequeño cansancio
el gran enfado
me hermané con el aleteo del viento
arribé en medio del fuego
como si yo fuera la delantera
al que aspira el andar
y no lo alcanzan los pasos
Para conocer el amor
salí del amor
Para esparcir las rosas
moré en la promesa
Para turbar el pétalo
penetré en las raíces
Para amar una patria
tenía que recogerme a mí misma
Para recogerme a mí misma
diseminé mucho
y me inventé a mí
Touria Majdouline
Y tú
Solamente quieres restaurar este corazón
Y andas
queriendo saber
¿Quién provocó la sed al mar?
Y ¿Quién atizó la talla de las llamas
Hasta que crecieron en las leñas de tus noches?
Entonces
Arroja tus antiguas sombras
Tienes todas las razones para tantear
Para dibujar el arco iris
Sobre su pecho
Y entrar en el jardín de los cerezos
En el cerezo que crece entre tus manos
En la presencia y la ausencia
El cerezo que
Esconde el secreto de la naturaleza
Lo revelará en tu presencia
Iman Khattabi
Soy portadora de mi cuerpo,
lo cuido y lo vigilo
y no domino su alma.
2
Guardias vigilan mi alma,
y fuera del alma mi cuerpo es
rehén.
3
Guardias vigilan mi cuerpo,
y mi alma dentro de mi cuerpo
prisionera.
Me siento junto al río de la infancia
Me mojo con lejanos recuerdos
y empapo mi alma en la alegría del agua,
¡oh voz del agua! ¡oh baile del agua!
¡oh hechizo del agua!
Sigo todavía deseando morir de noche
y deseo morar en las entrañas del agua.
¿Combustión? ¿Sed?
¿Sequedad del alma o calor del corazón
lo que me arrastra hacia las orillas?
A ellas les digo: me he secado,
llevadme por vuestro camino hacia el agua.
-El Idrissi, Mezouar, “La voz de la mujer en la poesía marroquí contemporánea”, Tres Orillas. Revista intercultural : (2007), Ed. A.M.P. Victoria Kent. Algeciras, nº 9-10, pp.52-57.
-Lorenzo Sanz, Ricardo, Aranjuez (De la “A” a la “Z”): Pasaron por aquí, Madrid, Díkitur, 2014.
Montserrat Doucet en Aranjuez a 9 de mayo de 2018