4-1: cuerpos


Autor: David Blanco

Título: Piel y sombra

 

Sacerdote: He traído las fuerzas policiales para disolver este horroroso sacrilegio. ¿Donde se ha visto a las prostitutas honradas por dios?

Entran 2 policías.

Policías: Orden, moral, propiedad (mientras forman grupos de detenidos)

Prostitutas: ¿Qué es esto? ¿Qué es esto?

Policías: Orden, moral, propiedad.

Prostitutas: ¿Qué es esto?

Policías: El orden.

 

 

Aunque se haga desaparecer el cuerpo físico, el cuerpo etérico, el astral y el alma son siempre libres.
Aunque se haga desaparecer el cuerpo físico, el cuerpo etérico, el astral y el alma son siempre libres.

Decía Gandhi “podrán quebrar mi cuerpo, podrán encerrarme, pero aún así no podrán obtener mi obediencia”. Este es uno de los principios básicos de la ahimsa o lucha/ resistencia pasiva, no violenta que fue emulada de forma exitosa por tantos y tantos héroes anónimos a lo largo de la historia, épocas, reinados, dictaduras, autocracias, teocracias y democracias.

En esta composición poética en la que básicamente se presenta un contraste por filtros cálidos y fríos en los que también se juega con la saturación del color, se propone una reflexión en torno a la resistencia, a la desaparición física de aquellos que resisten pero no vencen, que son aplastados (al menos durante un tiempo), pero que acaban transformados en espíritu, en sombras proyectadas sobre el mundo de la realidad, de alguna forma no desaparecen sino que perviven entre nosotros.

La primera foto fue tomada en la entrada del Museo de Memoria Histórica en Santiago de Chile, estaban realizando una intervención enfocada a la reflexión sobre los detenidos desparecidos y cuando vi la imagen me vino a la mente las imágenes de los campos de concentración nazi, aquellas pilas de ropa apiladas junto con otros objetos, pieles vacías, cáscaras arrancadas a cuerpos fulminados por el gas, envenenados, quemados, evaporados. Desaparecidos.

 

Prostitutas: Ni siquiera nos dejan morir.

Policías: Orden, moral, propiedad; eso defendemos en el nombre de un señor, que nos paga muy puntual… y muy mal.

Prostitutas: Ni siquiera nos dejan morir.

Irrumpe el Cristo de Elqui y confronta al sacerdote.

 

Extracto del libreto de la ópera chilena: “El Cristo de Elqui” de Miguel Farias

 

 

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