Diálogos a Luz de Luna: La Función del Arte – Parte 1/2


La idea de Diálogos a Luz de Luna es poder establecer un ágora de pensamiento literario, un espacio de  diálogo con autores de ensayos sobre arte / literatura, en la que podamos aproximar las ideas expresadas en los mismos con nuestro punto de vista sobre los diversos temas tratados.  A tal fin cada diálogo tendrá dos interlocutores: el autor del ensayo y Verde Luna.

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Ensayo: La Función del Arte

Autor:  Ernsr Fisher

Parte 1/2

 

<<La poesía es indispensable, pero me gustaría saber para qué>>. Con esta encantadora paradoja Jean Cocteau resumió la necesidad del arte y, a la vez, su dudosa función en el mundo burgués contemporáneo.

Verde Luna- La poesía es la bella búsqueda de la verdad que hay inherente en la realidad objetiva y subjetiva que subyace en la existencia de todo individuo que vive en sociedad expresada a través del lenguaje literario. Tiene un uso objetivo, sobre todo para el lector, y un uso subjetivo para quien la escribe.

El pintor Mondrian habló de Ia posible desaparición del arte. En su opinión, la realidad puede acabar desplazando Ia obra de arte, cuya esencia consiste, precisamente, en ser un sustitutivo del equilibrio del que carece actualmente la realidad. <>

Verde Luna –La existencia del arte es inherente a la existencia del ser humano. Aunque toda forma de arte no sea más que una posible imitación de la naturaleza, su destino, su posibilidad va ligada con la del ser humano. La base de la misma escritura, la lengua, las palabras, radica en los primeros símbolos pintados sobre las paredes de las primeras cavernas. La vida es en esencia una lucha permanente por la supervivencia, en primera instancia del individuo en la naturaleza, luego de los primeros grupos humanos en la misma para pasar posteriormente a convertirse, dentro del actual contexto de vida en las urbes, en una lucha por la supervivencia dentro de la naturaleza pero, al mismo tiempo, alejados de ella.

El arte como <<sustitutivo>> de la vida, el arte como medio de establecer un equilibrio entre el hombre y el mundo circundante: esta idea contiene un reconocimiento parcial de la naturaleza del arte y de su necesidad. Y puesto que ni siquiera en la sociedad más desarrollada puede existir un equilibrio perpetuo entre el hombre y el mundo circundante, la idea sugiere, también, que el arte no solo ha sido necesario en el pasado sino que lo será siempre.

Verde Luna- Por ese mismo motivo y apoyándonos en nuestra idea previa, en efecto el destino del arte esta ligado con el destino del hombre. El arte al ser una expresión viva de un ente vivo inmerso y auto organizado en sociedad, dentro de un ente artificial creado dentro de la naturaleza (el ámbito urbano), consigue evolucionar, se adapta, cambia. Un ejemplo claro lo podemos hallar en la evolución del lenguaje literario en la poesía. El lenguaje de un autor del siglo de oro español no tiene nada que ver con el lenguaje de cualquier poeta contemporáneo, como alguno de los excelentes poetas de los que hemos hablado en Verde Luna. Mientras seamos necesarios, el arte estará con nosotros.

Ahora bien, ¿puede decirse de verdad que el arte no es más que un sustitutivo? ¿No expresa también una relación más profunda entre el hombre y el mundo? ¿Puede resumirse la función del arte con una sola fórmula? ¿No ha de satisfacer múltiples y variadas necesidades? Y si al reflexionar sobre los orígenes del arte llegamos a comprender su función inicial, ¿no resultará evidente que esta función ha cambiado al cambiar la sociedad y que han aparecido nuevas funciones?

Verde Luna- En un bello poema, bien construido, con un uso del lenguaje (una consecuencia en sí misma de la expresión artística) adecuado hay verdad, belleza, hay un mensaje, hay un desvelo de la verdadera naturaleza de las cosas y de aquellas palabras que las expresan y las amarran a nuestro mundo. Un bello poema, calma o altera, entretiene, traslada a su lector a otra dimensión (los desarrollos de la física contemporánea hacen plausible esta afirmación), de alguna manera nos une en comunión con quien lo escribió. Como dijo alguna vez Javier Lostalé: “el poema no acaba sino en el lector”. Con toda la fuerza de síntesis contenida en estas palabras es evidente que el arte tiene una notable función social; el poema nace para ser leído, para ser declamado, para dar vueltas en las mentes y corazones de sus lectores.

Como primer paso, cabe decir que tendernos con excesiva facilidad a considerar como algo natural un fenómeno realmente sorprendente. Millones de personas leen libros, oyen música, van al teatro, al cine. ¿Por qué? Decir que van en busca de distracción, de recreo, de entretenimiento es dejar de lado la verdadera cuestión. Pues, ¿por qué distrae, recrea o entretiene penetrar en la vida y los problemas de otro, identificarse con una pintura o un fragmento musical o con los personajes de una novela, un drama o una película? ¿Por qué reaccionamos ante esta <<irrealidad>> como si se tratase de una intensificación de la realidad? ¿Qué extraña y misteriosa distracción es ésta? Si tras la respuesta es que queremos huir de una existencia insatisfactoria para conocer otra más rica, librarnos a una experiencia sin riesgos, se plantea otra cuestión: ¿por qué no tenemos bastante con nuestra propia existencia? ¿Por qué este deseo de llenar nuestras vidas vacías con otros personajes, otras formas, de contemplar desde la oscuridad de una sala una escena iluminada donde algo que no es más que juego, representación, nos absorbe totalmente?

Verde Luna- Una de las funciones más mágicas, más irreales pero al mismo tiempo presentes en la literatura, y me refiero por supuesto a la lírica, es que es capaz de extraer de alguna forma nuestra luz interna. Es nuestra particular tesis. La física cuántica ha demostrado / postulado de alguna forma que somos más de lo que aparentamos ser, que podemos, que vivimos varias realidades de alguna u otra forma al mismo tiempo. Las partículas subatómicas tienen la extraña capacidad de estar en varios espacios físicos al mismo tiempo, existen múltiples dimensiones probadas por la matemática ergo no es extraño deducir que nos sintamos atraídos hacia otras realidades, que necesitemos proyectarnos hacia ellas ya que, de un modo u otro, ya vivimos dentro de las mismas.

Es evidente que el hombre quiere ser algo más que él mismo. Quiere ser un hombre total. No le satisface ser un individuo separado; parte del carácter fragmentario de su vida individual para elevarse hacia una plenitud, que siente y exige, hacia la plenitud de vida que no puede conocer por las limitaciones de su individualidad, hacia un mundo más comprensible y más justo, hacia un mundo con sentido. Se rebela contra el hecho de tener que consumirse dentro de los límites de su propia vida, dentro de los limites transitorios y casuales de su propia personalidad. Quiere referirse a algo superior al <<yo>>, algo situado fuera de él pero, al mismo tiempo, esencial para él. Quiere absorber el mundo circundante, incorporarlo a su personalidad, extender su <<yo>> inquisitivo y hambriento de mundo por los ámbitos de la ciencia y la tecnología hasta alcanzar las más remotas constelaciones y penetrar en los más profundos secretos del átomo; quiere, con el arté, unir su <<yo>> limitado a una existencia comunitaria; quiere convertir en social su individualidad.

Verde Luna- La mera publicación / lectura de un poema transforma un mero acto individual del yo en un acto social del nosotros.

Si la naturaleza del hombre consistiera únicamente en ser un individuo, este deseo resultaría incomprensible y absurdo, pues ya sería un todo como individuo, es decir ; sería todo lo que fuese capaz de ser. El deseo del hombre de expansionarse, de complementar su ser indica que es algo más que un individuo. Sabe que solo puede alcanzar la plenitud, Ia totalidad si toma posesión de aquellas experiencias de los demás que puedan ser potencialmente suyas. Ahora bien, lo que el hombre aprende como potencial suyo abarca todo cuanto la humanidad es capaz de hacer. El arte es el medio indispensable para esta fusión del individuo con el todo. Refleja su infinita capacidad de asociarse a los demás, de compartir las experiencias y las ideas.

Verde Luna- No hay ningún objeto tan bello, tan personal pero al mismo tiempo tan colectivo y social como un libro, en este caso de poemas. El libro es un objeto que parte de un sujeto (el artista / escritor/individuo) que acaba siendo compartido y transmitido a otro sujeto, la colectividad que lo asimila y lo hace suyo. Aquí es donde se produce el efecto mágico: a través de una mera producción individual compartida de forma colectiva el sujeto individual (lector), contenido dentro de la colectividad amplia, fusiona sus ideas, experiencias, o bien adquiere otras completamente nuevas a través del producto de otro individuo al que muy probablemente nunca conocerá. Y ese conocimiento amplia el suyo y por ende el de la colectividad a la que pertenece. Y ahí es donde radica la magia del arte.  

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