Diálogos a la Luz de la Luna: La Función del Arte Parte 2/2


La idea de Diálogos a Luz de Luna es poder establecer un ágora de pensamiento literario, un espacio de diálogo con autores de ensayos sobre arte / literatura, en la que podamos aproximar las ideas expresadas en los mismos con nuestro punto de vista sobre los diversos temas tratados. A tal fin cada diálogo tendrá dos interlocutores: el autor del ensayo y Verde Luna.

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Ensayo: La Función del Arte

Autor: Ernsr Fisher

Parte 2/2

 

Pero, ¿no resulta demasiado romántica esta definición del arte como medio de fundirse con la totalidad de lo real, como el camino del individuo para llegar al mundo en general, como la expresión de su deseo de identificarse con lo que es? ¿No es temerario llegar a la conclusión sobre la base de nuestro sentido casi histérico de identificación con el protagonista de una película o de una novela, que ésta es l.a función universal y original del arte? ¿No contiene también el arte el elemento contrario a esta pérdida <<dionisíaca>>, de uno mismo? ¿No contiene elemento <<apolíneo>>, del entretenimiento y la satisfacción que consiste precisamente en que el observador no se identifica con Io que se representa sino que se aleja de ello, vence la fuerza directa de la realidad con su representación deliberada y encuentra en el arte aquella libertad de que la privan las cargas de la vida cotidiana? ¿Y no se constata Ia misma dualidad -por un lado la absorción en la realidad, por otro-la excitación de controlarla- en el modo en que trabaja el artista? No nos equivoquemos: la obra de un artista es un proceso altamente consciente y racional, al término del cual surge la obra de arte como una realidad dominada; de esto se trata y no de un estado de inspiración mística y exaltada.

Verde Luna- La realidad ni siquiera existe como tal, solo la mezcla de estados conscientes e inconscientes. Para poder desenvolvernos en la realidad el ser humano ha desarrollado un cerebro superpuesto en varias capas. Parece que es justamente la última, el neocortex, la que permite una mayor control de la realidad, de las emociones, de la capa inferior se trata de la capa consciente y racional. Estamos seguros de que mucho antes e esa consciencia racional el arte también se expresaba a través de la inconsciencia irracional, puede que su parte más oculta y valiosa y la que permita conocer o aproximarnos mejor al alma, al verdadero espíritu animal que todos portamos dentro. Hay poemas que pueden y deben llamar a lo bello y a lo hermoso pero también hay poemas que sondean en las mayores negruras de la existencia y en ellas no existe elemento dionisíaco y hay una libertad no buscada que no es otra que la del encuentro con el dolor, que también puede ser propio y convertirse en ajeno.

Para ser artista hay que captar y transformar la experiencia en recuerdo, el recuerdo en expresión, la materia en forma. Para el artista, la emoción no lo es todo; debe conocer su oficio y encontrar placer en él, comprender todas las reglas, procedimientos, formas y convenciones con que la naturaleza -la arpía- se puede domar y someter al contrato del arte. La pasión que consume al diletante se pone al servicio del verdadero artista; el artista no es vencido por la bestia: la doma.

Verde Luna- Al igual que hay arpías, también hay otros mundos en la mente de Jasón y sus argonautas. Hay vellocinos de oro, entiéndase ego, hay presencia de dioses inspiradores tal y como invocaba Juan Ramón Jiménez “inteligencia, dame el nombre exacto de las cosas”. El único contrato del verdadero poeta es remover los corazones de quien lo escucha y entregar sus poemas como fuego a una nueva humanidad, siempre con ánimo de ser reinventada tras la lectura.

La tensión y la contradicción dialéctica son inherentes al arte; éste no solo debe surgir de una experiencia intensa de la realidad sino que debe construirse, adquirir forma a través de la objetividad. El libre juego artístico es resultado de un dominio total. Aristóteles, tan incomprendido, consideraba que la función del arte consiste en purificar las emociones, en vencer el terror y la piedad, de modo que el espectador, identificado con Orestes o Edipo, se libere de esta identificación y se eleve por encima del destino ciego. Las ataduras de la vida son rotas temporalmente, porque el arte (cautivar de manera muy distinta a como cautiva la realidad; y en esta agradable cautividad temporal radica, precisamente, la característica del , del placer que encontramos incluso en las tragedias.

Verde Luna- ¿Qué es la realidad? ¿Qué es el arte? ¿Quién vive? En poesía la capacidad (o incapacidad), del lenguaje escrito es el único y verdadero limitante ¿en verdad se puede expresar y transmitir formas diferentes de realidad no vividas a través del simple lenguaje. Quizás fueron estas reflexiones de Aristóteles sobre el arte las que elevaron el espíritu de Alejandro lo elevaron, liberándolo de toda identificación por encima del destino ciego y convirtiéndolo (casi) en un mito. ¿Fue la fuerza liberadora o la potencia de su filosofía?

Bertolt Brecht ha dicho de este placer, de esta cualidad liberadora del arte:

<<Nuestro teatro debe fomentar la emoción de la comprensión y enseñar al pueblo el placer de modificar la realidad. Nuestros públicos no solo deben ver como se liberó Prometeo sino también prepararse para el placer de librarle. Debemos enseñarles a experimentar en nuestro teatro toda la satisfacción y el goce sentidos por el inventor y el descubridor, la sensación de triunfo del liberador.>>

Verde Luna- Recordamos en este preciso punto aquellas palabras de un famoso maestro de poetas en cuyo seno, al igual que sucede en las nebulosas en el espacio, se engendraron las más bellas luces de la razón. Este extraordinario ser afirmó que la poesía requeria de tres complementos ideales; revista, tertulia y teatro. Shakespeare decía que la vida es como una inmensa obra de teatro donde nosotros pasamos representando algún papel, mayor o menor. El arte y sus muchos mundos posibles conviven en un universo paralelo cuya existencia a veces puede ser intuido. El teatro es el equivalente a una hoja de papel, el escenario es su libro.

Brecht señala que en una sociedad donde reine la lucha de clases el efecto <<inmediato>> que la estética dominante exige a la obra de arte es la supresión de las diferencias sociales en el público y la creación, mientras se goza de la obra de arte, de una colectividad no dividida en clases sino universalmente humana. En cambio Ia función del <> propugnado por Brecht consiste, precisamente, en dividir el público eliminando el conflicto entre el sentimiento y la razón, existente en el mundo capitalista.

Verde Luna- Siempre existirá diferencia de clases, siempre existirán humanos bellos, humanos de alma retorcida, humanos sin humanidad y dioses encarnados bajo apariencia humana. Ser humano es ser en contradicción entre razón y emoción. Ese conflicto es casi tan antiguo como nuestra reciente existencia, como especie hemos aparecido en lo que viene a ser en términos evolutivos el último instante del último día del último mes del año. Eso y nada es lo mismo ¿a quien le importa ese conflicto? El mundo, tú mundo y el mío seguirá girando. Y lo importante es que aquí estamos.

<<El sentimiento y la razón han degenerado a medida que la época capitalista se acerca a su fin; entre ellos ha surgido un conflicto indeseable y estéril. Pero la nueva clase ascendente y los que luchan a su lado quieren un sentimiento y una razón en conflicto productivo. Nuestros sentimientos nos impelen al máximo esfuerzo de razonamiento y nuestra razón purifica nuestros sentimientos. >>

Verde Luna- El capitalismo es un mal necesario como el oxigeno viciado de las ciudades que respiramos. Nos gusta la propiedad privada, resultado de la capitalización, la vida en el entorno urbano así lo exige para poder tener un territorio propio en la ciudad. ¿Qué sentido tiene entonces la sinrazón o la irracionalidad? ¿No tiene un papel decisivo en la formación del arte?

En el mundo alienado en que vivimos la realidad social debe presentarse en forma llamativa, bajo una nueva luz, a través de la <<alienación>> del tema y de los personajes. La obra de arte debe penetrar en el público no mediante la identificación pasiva sino mediante un llamamiento a la razón que exige, a la vez, acción y decisión. Las reglas que mantienen la convivencia de los seres humanos deben tratarse en el drama como <<temporales e imperfectas>>, de modo que el espectador haga algo más productivo que limitarse a observar, se sienta estimulado a pensar en y con la obra y acabe pronunciando un juicio: <<No es ésta la manera de hacerlo. Es extraño, casi increíble. Debemos poner fin a todo esto.>> Y así, el espectador, trabajador o trabajadora, irá al teatro a ver:

<<… como un entretenimiento su propia, terrible e interminable labor, con la que debe sostenerse, y a sufrir ei impacto de su propio e incesante cambio. En el teatro puede producirse a sí mismo con la máxima facilidad, porque la existencia más fácil es la que se encuentra en el arte.>>

Verde Luna- La existencia en el arte puede ser en ocasiones el reflejo de una triste existencia fuera del mismo. Una interesante teoría indica que una gran proporción de artistas tienen vidas complicadas y retorcidas. Esto es especialmente notorio en el caso de muchas poetas y pienso en este punto en grandes poetas suicidas que pasaron por este mundo como una estrella fugaz, por un cielo temporal e imperfecto donde tan solo vinieron, brillaron fuerte, iluminaron el rostro de los seres humanos para concluir desvaneciéndose. Ese fue su sino pero también el resultado de su elección y por tanto nada más alejado de la alienación. En el momento en que vivimos en sociedad, acudimos al consumo del arte (que debiera ser más que un bien de consumo un bien de primera necesidad, un servicio para el alma), estamos alineándonos una vez más. ¿Por qué hacer arte para otros humanos? ¿Por qué no hacer arte para otros seres vivientes, reales o imaginarios? ¿Por qué no hacer arte por el arte o por mera necesidad vital? ¿Por qué no respirar arte?

No pretendo que el <<teatro épico>> de Brecht sea el único tipo posible de drama obrero militante, pero cito la importante teoría de Brecht como una ilustración de la dialéctica del arte y de la forma en que la función del arte cambia al cambiar el mundo.

La. raison d’étre del arte nunca es del todo la misma. La función del arte en una sociedad dividida en clases y sometida a la lucha de éstas difiere en muchos sentidos de su función original. Pero, pese a la diferencia de las situaciones sociales, hay algo en el arte que expresa una verdad inmutable. Esto es lo que nos permite a nosotros, hombres del siglo xx, emocionarnos al contemplar pinturas rupestres o al oir canciones antiguas. Karl Marx dijo de la épica que era el arte de una sociedad subdesarrollada, y añadió:

Verde Luna- En pleno siglo XXI nuestras cavernas son museos y nuestras canciones ancestrales viajan hasta las profundidades del espacio grabadas en discos de oro en sondas lanzadas con la esperanza de encontrar a otros “nosotros” para pode decir, no estás solo en tu espacio, en tu firmamento estrellado.  

<<Pero la dificultad no radica en comprender la idea de que el arte griego y Ia épica están ligados a ciertas formas del desarrollo social. Radica, más bien, en comprender por qué constituyen todavía una fuente de placer estético y, en cierto sentido, todavía prevalecen como una norma y un modelo inalcanzables.>>

Verde Luna- La belleza al igual que la verdad que subyace tras los muchos mundos que hay en este mundo se reconoce por sí misma. No es una norma, es un polo al que tiende el espíritu del mundo y del ser humano.

El mismo avanzó la siguiente respuesta:

<<¿Por qué la infancia social de la humanidad, allí donde había alcanzado un más bello desarrollo, no puede tener un encanto eterno, como una época que jamás volverá? Hay niños mal educados y niños precoces. Muchos de los países antiguos pertenecen a la segunda clase. Los griegos eran niños normales. El encanto que su arte tiene para nosotros no está en contradicción con el carácter primitivo del orden social en que nació. Es más bien su producto, y está indisolublemente ligado al hecho de que ñas condiciones sociales inmaduras en que este arte surgió y en las que solo podía surgir nunca más volverán a darse.>>

Verde Luna- Reflexionemos sobre el primitivismo de las siguientes palabras recubiertas, efectivamente de encanto eterno, pronunciadas en el discurso fúnebre de Pericles y que siguen llenando de orgullo y profundo respeto aún hoy en nuestros días, en pleno siglo XXI a quien las escucha:

“Comenzaré, ante todo, por nuestros antepasados, pues es justo y, al mismo tiempo, apropiado a una ocasión como la presente, que se les rinda este homenaje de recordación. Habitando siempre ellos mismos esta tierra a través de sucesivas generaciones, es mérito suyo el habérnosla legado libre hasta nuestros días. Y si ellos son dignos de alabanza, más aún lo son nuestros padres, quienes, además de lo que recibieron como herencia, ganaron para sí, no sin fatigas, todo el imperio que tenemos, y nos lo entregaron a los hombres de hoy.”

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