Una oda al sur de Chile


Título: La Lluvia del Sur

Autor: Juan Diego Spoerer

Calificación: ** Interesante

Por David Blanco – Fotografías de David Blanco

La Lluvia del Sur

Este interesante trabajo de Juan Diego Spoerer tiene una frescura inusitada. Se trata de poesía desprovista de cualquier tipo de artificio, de cualquier tipo de pretensión que vaya más allá de rendir un sentido homenaje a la tierra de la niñez del autor. Es una poesía que contiene una genuina humanidad y que es en sí mismo una preciosa joya antropológica.  Muchos de los paisajes, de los personajes, de las comidas y de las imágenes descritas en el poemario son genuinas (puedo dar fe) y es más se quedan cortas. Hay una profunda belleza en los extraños y mágicos páramos en la región de los Ríos y la Araucanía (zonas donde principalmente están ambientados muchos de los poemas del trabajo).  

Muchos de los poemas transcurren en zonas geográficas alejadas, muy alejadas del Gran Santiago, pero muy cerca del corazón del Chile auténtico. En el poema “En puerto Saavedra despertarán las arbejas”, en poeta realiza un interesante viaje por la melancolía del paisaje más rico en la zona más pobre de la región más pobre de Chile, hogar de una ingente población mapuche, del Lago Budim único lago salado de Chile, con sus tierras sagradas;

 

En Puerto Saavedra despertarán las arvejas.

– sueños verdes y ruidos de amor en las madrigueras

iluminadas al candil de la luna-

Alejáte y no te salgas.

Ráptate.

La lluvia es mejor.

“En puerto Saavedra despertarán las abejas”. Juan Diego Spoerer

Lago Budi
Entrada al sagrado Lago Budi – Foto: David Blanco

 

Pero el viaje del poema también es un viaje a través de los sentidos; olfato, gusto, tacto. El sabor de los enormes, de los inmensos mariscos chilenos que adquieren su máxima expresión a través del mágico cuánto al hoyo o pulmay; cholgas, choros zapatos, choros maltones, almejas todo ello extraña y misteriosamente mezclados con carnes de chancho (del que aquí también se aprovecha todo).  Una hermosa melodía culinaria podemos encontrarla en poemas como “Música de Chilgas”; 

 

Más allá en las cocinas

hervía el cocido de mariscos ahumados:

la música de cholgas

se fue cantando en las alforjas

a la siga entre fotos, talismanes y camisas.

“Música de Cholgas”. Juan Diego Spoerer

Mariscos - Ahumados
Pullmay – Foto: David Blanco

 

La presencia de los pobladores imaginarios, integrados en la realidad de la cultura chilena actual, con más o menos éxito (aún están pendientes diversos temas como la improbable devolución de las tierras de los ancestros, de la adquisición de una verdadera relevancia a nivel político… etc), puede hacerse patente en poemas como “Un forastero” que es a fin de cuentas el estado en que todos los winkas nos sentimos más allá del Bio Bio; 

IV

Ha sonado la trutuca desde el fondo

y el queltehue recoge la canción:

imitaciones de otras melodías;

recuerdos y oraciones de esta tierra.

Los resuellos del instrumento

soplan fuerte en la palidez celeste del crepúsculo

y una vehemencia alegre invades al hombre

que el pulmón a la trompeta mantiene un río

que el winka tilda de leseras.

“Peukayal Peñi”. Juan Diego Spoerer

Crepúsculo en Temuco - Al sur del paralelo 40 - Foto: David Blanco
Crepúsculo en Temuco – Al sur del paralelo 40 – Foto: David Blanco

Durante la lectura de todo el poemario queda en evidencia el leitmotiv principal del autor, que es básicamente saldar una deuda emocional con el que fue terreno de su crecimiento emocional, paisajes de la infancia soñados, puede que idealizados tras sus 30 años de vida en el extranjero y a los que se vuelve para rendir el correspondiente tributo poético. La nostalgia el el “cuentito” que subyace tras la lectura del poemario; 

Un apagón emborrona tu espalda.

Acude la nostalgia a sacarnos de la pálida.

El viento también atiza el corazón de la infancia:

“Puerto Montt y mil besos frente al mar”.

“Un forastero”. Juan Diego Spoerer

 

Y así subidos en la carreta imaginaria del autor recorremos a ritmo de otra época, a ritmo poético lugares del nuevo norte de América Latina, del Sur del Mundo más allá del paralelo 40º donde lentamente comienza la Patagonia, el verdadero fin del mundo, territorio de los confines del hombre; 

 

Súbete hijo

dice, desde lo hondo, el abuelo

y en carreta devoramos la mañana

con sorbos de fresco rocío

como una canción que baja

del cielo hasta los labios:

no son sino lágrimas de un tiempo lejano

sobre el rostro, las manos

y el poncho perfumado a sidra de manzana

del viejo cochero a mi costado.

“Poncho perfumado a sidra de manzana”. Juan Diego Spoerer

 

Todo ello por un poco de sidra de manzana y porque lo demanda el espíritu y las buenas costumbres del orden de todas las cosas.  Que lo disfruten.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.