Más huemul y menos cóndor

Chi, Chi, Chi

“Más huemul y menos cóndor”, o ese era el lema prodigado por Mistral el referencia a los dos animales que forman parte de los elementos del escudo de Chile. El escudo de Chile está compuesto por una serie elementos y colores, plumas, un cóndor, un huemul, una estrella, el color blanco para recordar las nieves de sus cumbres, el color rojo por la sangre de aquellos que la perdieron por defender su independencia (entiendo que debiera considerar también la de mapuches y otros pueblos originarios que tuvieron que enfrentarse dos veces por partida doble frente a españoles y chilenos), el azul de su cielo y del sempiterno pacífico y un texto que reza, “Por la razón o por la fuerza”. 

¿Se puede reinterpretar la bandera de un país? Como reconfigurar los elementos simbólicos que la componen para dotarla de un nuevo contenido, de un nuevo significado. En nuestra humilde propuesta creo que podrían considerarse las estrellas que pueden observarse a través de los cielos más limpios, despejados y aptos para la observación astronómica del mundo. Aún retengo en mi retina la belleza del cúmulo “El joyero” que pude observar en las proximidades de la tranquila Vicuña en una hermosa noche de silencio sobre Elqui. Brillaba la Luna Llena mientras recordaba este extracto poema de Mistral “Valle del Elqui”: 

“Hay una paz y un hervor, 

hay calenturas y oreos

en este disco de carne

que aprietan los treinta cerros”. 

Solo por estar ubicados en Chile, en proyectos como Alma, Chile tiene acceso directo (sin haber realizado directamente ningún tipo de inversión), el 10% del tiempo de observación gracias a un acuerdo con el Observatorio Europeo del Sur (más conocido como ESO). Las uvas destinadas a la exportación o a la producción de pisco jalonan los tranquilos valles del Elqui mientras águilas como la que pueden ver a la derecha de la composición, observan a los pobres térreos desde el azul cobalto del cielo. El verde esmeralda representaría el color que al natural tienen algunos depósitos de cobre, y el negro representaría la profundidad de ese cielo nocturno cubierto de estrellas. La estrella que se ha representado en el lado izquierdo está puesta en negativo y fundida con el rojo porque ha veces una estrella roja, una estrella sangrienta, parece haber guiado los destinos de Chile. También es el color de la lava que pueda ser proyectada desde sus más de 200 volcanes con mayor o menor grado de actividad. 

La expresión “Chi, Chi, Chi” está relacionada con el cántico con el que muchos chilenos animan a su selección a la que llaman “la roja”. Sí, ¡que viva Chile! Pero por la razón, en igualdad y nunca por la fuerza. 

Y nos vamos a otro lado con este otro extracto del poema “Despedida” del trabajo póstumo “Poema de Chile”, por su puesto también de Mistral: 

“Ya me voy porque me llama

un silbo que es mi Dueño, 

llama con una inefable

punzada de rayo recto: 

dulce-agudo es el llamado 

que al partir le conocemos”. 

 

 

 

 

Somos los andinos que fuimos. Tertulia virtual en torno a Mistral

Somos los andinos que fuimos. La Tertulia del Café Gijón

 

El próximo martes 19 de Mayo a las 12.30 pm hora de Chile, 18.30 hora española arrinconados por la peste del siglo XXI, un grupo de intelectuales, escritores y amantes de la buena literatura unirán América con Europa, Chile con España. El próximo martes Magda Sepúlveda Eriz, una de las mayores especialistas en la vida y obra de Mistral, nos hablará de la figura de esta profesora, primera mujer en Latinoamérica en obtener el Premio Nobel de Literatura. Pero hay mucho, mucho más dentro de la figura de esta portentosa mujer que recorrió Chile, que fue discriminada por su doble condición de indígena, pobre y parece que también controvertida por su aparentemente oculta condición sexual. No tenía estudios formales pero fue una extraordinaria docente y una brillante constructora de realidades poéticas que velaban y desvelaban a partes iguales. 

Magda Sepúlveda Eriz es académica de la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Su especialidad es la literatura chilena leída desde los estudios culturales y destaca por ser especialista en la figura de Gabriela Mistral. Ha publicado los libros Ciudad quiltra. Poesía chilena (1973-2013) (2013), Chile urbano: la ciudad en la literatura y el cine (2013) y de la obra que explora la figura de Gabriela Mistral “Gabriela Mistral. Somos los Andinos que fuimos” publicado en 2018. Precisamente parte del título de su último trabajo es el que da nombre al tema de la presente tertulia.  

Contaremos también con la presencia de Victor y Maja que han compuesto y musicalizado cuatro bellos poemas de Mistral, dotándolos de una bella aureola musical. Este extraordinario dueto musical Ivan & Maja está conformado por el compositor chileno Ivan Jadresic (voz, guitarra, sitar, vientos y arreglos) y la eslovena Maja Gracner (voz y piano).   Su proyecto artístico mezcla elementos de la música del mundo, en especial, la música sudamericana y la música clásica del norte de India con la música clásica y popular occidental. 

 

A continuación dejamos a los tertulianos un enlace a dos entrevistas realizadas en el blog de poesía y pensamiento creativo Blog Verde Luna en referencia a los entresijos del ensayo “Gabriela Mistral. Somos los Andinos que fuimos”. Al final de la misma podrán encontrar una entrevista realizada a Magda en la radio sobre la figura de Mistral.
Aprovechamos para facilitar a los tertulianos la antología completa de la obra de Mistral por si resulta de interés profundizar en su corpus poético: 

 

La tertulia la subiremos posteriormente a Verde Luna para que podáis disfrutar de la misma. Un abrazo poético. 

PD: Las tertulias del Café Gijón se llevan realizando durante más de 25 años y están dirigidas por el escritor Justo Sotelo.

 

 

Señales para los muertos o la radiografía de un poeta

Antología Omar Lara_Mago Editores
Por: Max G. Sáez 

Director Literario
MAGO Editores
Escribo esta presentación desde el epicentro de la geografía de la rebeldía entre gritos por la libertad y la dignidad de personas y la respuesta viene con represión, gases lacrimógenos y balines por parte de la policía. Ese marco de la lucha por un país más justo me sensibiliza aún más y le da más sentido cuando leo, Los muertos pasean desnudos, una antología de la poesía de Omar Lara, uno de los poetas imprescindibles y
fundamentales en la poesía chilena actual.
Tengo lecturas de los poemas porque no ha sido una he querido hacer varias para ver diversos lados. En este libro está Omar Lara y por lo mismo me encanta más. Los poemas fueron tirados para que las palabras se partieran en muchos pedacitos. Versos por allá y por acá, por los viajes de ida y vuelta, por los exilios de adentro y de afuera. Por la historia de la poesía de un poeta. Por el sur de Imperial, a una poesía que siente más placer
en el despliegue de las metáforas. Tuve la impresión que no lograría decir esto. Lo que va sucediendo en esta antología. En esta antología se vive, se transita, se es parte del verso, de la acción que conlleva ir en el viaje y quedarse en él para no querer llegar. No puedo olvidar en momento alguno, que las antologías personales, como es en este caso, son personales y los poetas por ahí se biografean lo que hace adherir con afán a un lenguaje desprovisto de desasosiego y más bien señalado por la diferencia de voces que hablan bajo y fuerte al mismo tiempo. Ahí está lo más sublime de esta antología de Omar Lara. La poesía nos mete en las palabras y las palabras repartidas en sílabas se asoman por ahí en los espejos que deja la geografía de un poeta.
No van por separado en esta antología: el poeta del poema. Las sensibilidades que se meten en cuerpo después de leer estos poemas, no son únicas, son desconocidas, llevan con sigo la matriz más pura de la poesía. Ese lugar que no existe y que lo hemos esperado por siglos. Esa caja invisible que hace rebotar las palabras y las desordenan en una gramática aún delirante, en fin nos contaminamos y nos da placer. Es poesía pura. La poesía se mete entre medio de uno y la vemos. Es raro dirán unos. No lo es, porque en estos libros pasa eso y, no se puede decir nada más. Es poesía pura. No puedo dejar de mencionar que la memoria y el viaje son temas centrales que se reúnen en Los muertos pasean desnudos, expresan, una síntesis o una columna vertebral en la obra de Omar Lara, el desplazamiento y la memoria. Dos actos construidos con el uso de una lengua marcada por significantes y donde se desliza en diversos momentos la fina observación que ejercita el poeta.
En ese ambiente las palabras parecen tener un carácter sagrado, son pedazos de alma que se izan para darnos esa sensibilidad mística, donde podemos advertir la materia de lo trascendental, sacando el germen de las ocultas transparencias, ausentes de nombre, pero presididas por un hechizo con espirales en alerta. Son desnudeces brotando a modo de manantial epicúreo, creando un reclinatorio tembloroso, donde la vida se abraza a la vida, a veces, dando respuestas a preguntas que aún no han sido formuladas. Con sabor a viento, a un viento azul, como son las mariposas de tus sueños, abriendo veredas sobre la verde oscuridad. Contienen lo esencial, son poemas ricos en contenido por donde desfila toda una existencia, lo dicen todo sin gritar, sin indignarse, por eso son versos de reflexión, de impulso y de meditación. Tienen la esencia de la creación, ya que nos hacen ver las cosas “como si las viéramos por primera vez”. Pero estas palabras también se hacen materialidad con fuerza para plasmar el paisaje externo que queda reflejado en los ojos del poeta como si fueran múltiples espejos que hablan por los colores que se representan.
Algarrobo, diciembre de 2019