Gregorio Muelas: haijin urbano, poeta sonámbulo y crítico solidario

Por: José Carlos Rodrigo Breto

Gregorio Muelas es un estajanovista del trabajo poético. Arranca horas al sueño, a la noche y al descanso para poner en pie una obra enorme, no solamente dedicada a la forma lírica, sino que también codirige la Revista Crátera de crítica y poesía contemporánea. Como crítico, acaba de publicar Polifonía de lo inmanente (Lastura/Ediciones Juglar) y hace poco que firmó un precioso libro de haikus en compañía de su gemelo literario, el poeta Heberto de Sysmo.

 

Gregorio Muelas ha ganado el Poetry Slam del I Festival de Poesía de Valencia “Vociferio” 2011. Ha publicado los poemarios Aunque me borre el tiempo (Círculo Rojo, 2010) y Un fragmento de eternidad (Germanía, 2014), y el libro de guiones de cine Cuando la aurora le hable al tiempo (Círculo Rojo, 2011), además de prólogos y poemas en varias antologías de asociaciones literarias y culturales. Algunos de sus poemas han sido traducidos al japonés, al ruso y al rumano.

1-Uno de tus últimos libros es La soledad encendida (Ultramarina Cartonera), un libro de haikus escritos en compañía de Heberto de Sysmo, seudónimo de José Antonio Olmedo López-Amor. ¿Por qué el haiku? ¿A qué se debe que hayas elegido esa forma para expresarte poéticamente?

El haiku siempre ha sido un reto. Siempre se me ha colocado en una corriente poética que se nutre del culturalismo y de los novísimos, definiéndome como poeta torrencial. Por eso para mí era un reto, realmente, tratar de ceñir mi poética, mis versos, a un formato tan reducido. Era y es un reto apasionante, sobre todo por el hechizo y el encanto que posee el haiku, y por la corriente de espiritualidad que transmite.

2-: ¿Qué dificultades presenta el haiku para un autor occidental?

Con el tiempo me he ido dando cuenta de que es un mundo casi inabarcable, con un sinfín de subgéneros. Detrás de la aparente sencillez del haiku hay una gran complejidad. La inmensa mayoría de los poetas actuales afrontan el haiku como si fuera un género en sí mismo, y no lo es. Es una forma de vivir, una forma de trascender, y esto es lo que me apasionó. Por eso quise que mi creación poética siguiera esa vía, aún sin olvidar que somos autores españoles que escribimos en castellano y que practicamos un haiku desde este aquí y desde este ahora. De eso trata el haiku, además, de hablar de este momento, de eternizar un instante, que ese instante se perpetúe a través de esa pincelada, de ese poema que es incompleto y que el lector con su experiencia va a completarlo en la lectura.

3-El haiku exige, incluso, una tipografía propia y que se edite de una manera determinada, como demostráis en el libro de La soledad encendida

La importancia de que el haiku figure justo en el centro de la página y que navegue ese negro sobre ese blanco, sobre esa nada, en un concepto muy zen, aunque no sea el zen el punto de partida del haiku, sino más bien el taoísmo. El haiku debe figurar de esta forma en el libro para que se pueda paladear mejor. De hecho, los grandes autores aconsejan que se lean de dos a cuatro haikus, no más, y que se relean porque en una primera lectura siempre se escapan matices y con cada lectura se enriquece ese contexto que tenemos que reconstruir entre todos y, fundamentalmente, el lector. El haijin tiene que estar sumido en esa tensión poética, contemplar ese instante y plasmarlo en la página y que luego lo interprete el lector de la mejor forma posible, que se aproxime a ese espíritu inicial del autor que lo plasmó.

4- Sin embargo, existe una “crisis del yo” en la literatura de mitad del siglo XX hasta la actualidad, con una literatura del desarraigo a causa de la pérdida de identidad y de esa imposible búsqueda por recuperarla. Tal vez uno de los motivos por los que el haiku esté de moda sea porque hemos experimentado esa pérdida de la identidad…

En efecto, somos conscientes de que hay un vacío espiritual, de hecho la crisis económica es una crisis de valores…

5-Entonces ¿todavía crees que la poesía es un arma cargada de futuro?

Bueno, yo he transformado ese aserto tan manido de Cantos Íberos de Celaya y siempre digo que es un arma cargada de esperanza. A mí me sirve, no sé si la poesía tiene más o menos poder terapéutico, pero me sirve para vivir. No entiendo la vida sin la poesía. Tanto es así, que no sé muy bien en donde empieza el poeta y en donde acaba la persona, o al revés, porque conformamos la misma materia lo poético y la persona. La poesía convive conmigo, eso no lo puedo desarraigar de ninguna forma. Yo estoy inserto en mi contexto laboral y soy poeta también porque intento hacer las cosas de una forma original. A mí la poesía me mediatiza favorablemente.

6-¿Entonces logras conciliar la tarea poética con los asuntos meramente laborales?

Ese conflicto lo vivo a diario. Cuando estoy trabajando me lo estoy planteando todo el rato. Siempre busco la vía más original para intentar salir de ese contexto de la realidad impuesta. Vivimos en este momento de crisis, tanto económica como de conciencia, crisis en todos los sentidos, e intento aportar ese granito de arena para huir de ella buscando ser diferente desde la originalidad que todos y cada uno poseemos. Estoy habituado a la típica frase de “es que tú eres diferente”, “es que tú vas contra corriente”, “es que haces cosas que los demás no hacen”. A mi ese reconocimiento me incentiva para seguir en este camino en donde he sido muy precoz. A los siete años ya escribía mis primeros poemas y cuentos…

7-¿Es la poesía una forma de conocimiento?

La mejor forma de conocerse a uno mismo es decirse a uno mismo, plasmarse a uno mismo y compartirlo. Siempre he creído que la poesía sirve para compartir. Dejarla en un cajón no sirve para mucho. Sin duda, la vocación de la poesía es ser compartida. Además, yo creo que siempre acabara aflorando cualquier obra literaria, aunque esté pernoctando en un cajón durante un tiempo. Recuerdo el caso de La conjura de los necios de John Kennedy Toole… La obra siempre saldrá a relucir en algún momento. A lo mejor no sale hasta que debe, porque en el momento en que se hizo no era el adecuado. Hay muchos autores que van un pasito por delante. Por eso creo que la vocación nuestra es encontrar ese pasito, ir por delante y decir algo diferente, pero desde la humildad, porque yo no entiendo el arte sin humildad. De ahí el empeño de derrotar el “yo”, que inconscientemente siempre se filtra en la obra. Es un poco paradójico…, qué menos que escribir desde un “yo”, qué menos que buscar una identidad; en este caso se trata de que desde ese “yo” podamos compartir algo

8- ¿Cómo entiendes el dedicarte a una tarea como la poesía, algo completamente anticapitalista, en un mundo de literatura capitalista?

A mí me estimula. Soy rabiosamente consciente de que prevalece una literatura consumista y que la poesía es esa forma de socavar esa literatura que no podemos evitar, pero sí al menos debilitarla. Uno puede prostituirse en muchos aspectos, pero plegarse a aquello que va en contra de tu propia identidad cuando todavía la estás configurando…, porque la configuración de la identidad propia dura lo que dura una vida, y por eso plegarme a ese tipo de literatura comercial me crearía un conflicto aún mayor por esa plena conciencia que tendría, entonces, de que no estoy inserto en el mejor contexto para desarrollarme como quisiera.

9-¿Qué opinas del blog de pensamiento poético Verde Luna?

Pues me encanta que haya otro blog que se encuentre en la misma sintonía que mi blog La Biblioteca de Gregorivus, y que coincida con mis ideas poéticas. A través de las Redes Sociales, de Facebook, también puedes aprender mucho si sabes mirar. Os sigo, sigo el blog, y por ejemplo la visión personal que tú diste del libro de Heberto de Sysmo, La Flor de la vida, me sirvió de mucho a la hora de enfocar mi propia reseña. Así se completan las visiones críticas de las obras. Este tipo de blogs son muy necesarios precisamente por eso. Así que os doy la enhorabuena por el blog, de verdad.

10-Despídete con un pensamiento poético.

Uno debe escribir desde uno mismo y no hacia alguien, no tiene que pensar en el posible lector porque puede que ese lector no exista. Hay que escribir poesía desde sí hacia sí. Luego habrá alguien a quien le valga. Lo que es válido para uno también tiene que ser valioso para el lector, y de ahí el componente solidario de la poesía. La poesía es un faro para desarrollar el pensamiento crítico.

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Ronald Campos, poeta de certezas y claridades

Autor: José Carlos Breto

Revisado por: David2

Ronald Campos nació en San José de Costa Rica, en 1984. Profesor de Lengua y Literatura en la Universidad, su obra publicada ya puede considerarse extensa y clave dentro del panorama poético de su país, con proyección en Hispanoamérica. Ha publicado los siguientes poemarios: Deshabitado augurio (2004), Hormigas en el pecho (2007), Navaja de luciérnagas (2010), Varonaria (2012), Mendigo entre la tarde (2013), La invicta soledad (2014) Quince claridades para mi padre (2015) y el poemario que ha propiciado esta entrevista, Respuestas de la tierra (2016).

 

Ronald Campos entrevistado por nuestro colaborador José Carlos
Ronald Campos entrevistado por nuestro colaborador José Carlos

 

1-En primer lugar, ¿qué significa la poesía para ti? ¿Por qué esa necesidad de poetizar la realidad?

La poesía no es una cuestión de palabras, decía Aleixandre. Hablar de poesía es tan inefable como lo que la misma poesía persigue. Acaso puedo decir que sea un centro, hacia donde el poeta se dirige a sí mismo y al poema y al lector, y un vehículo, laborado y creador, por medio del cual se llega a un ámbito cotidiano, es decir, fenomenológico y trascendente, profano y sagrado, real e irreal. De ahí que la necesidad de poetizar responda a concretar ese ámbito de manera que sea percibido e intuido por aquellos tres que, contingente y casualmente, se (con)funden en el siempre instante cuántico en que solo dicho ámbito tiene lugar.

2-¿Es el poeta un niño que juega con la realidad o un adulto que se refugia en el juego poético para defenderse de las ofensas de la vida?

Es un adolescente. El poeta está a medias entre el niño, al que regresa intuitiva y lúdicamente porque aprendió estas aptitudes de él, y el adulto, al que escucha y obedece a fin de tenderle trampas al lenguaje y al poder. Es un adolescente que está descubriendo constantemente su voz e identidades, a caballo entre lo que reconoce y acepta, y lo que le dicen debe ser. En medio de este estado, de esta tensión, el poeta, consciente de su capacidad contemplativa, intuitiva, de ensoñación poética e imaginación simbólica, explora la realidad acaso para refugiarse, acaso para renombrarla y, así, recrearla como la vive o no.

3-¿Qué significa para ti Castilla y lo castellano como objeto poético?

Castilla es parte de mi niño. Cuando comencé a escribir a los 17 años, visité la biblioteca de mi colegio y, al azar, llegué hasta dos poemarios que estaban yuxtapuestos: Cantos de vida y esperanza y Campos de Castilla. Los dos se convirtieron en centros y vehículos. Y, claramente, el segundo de ellos aportó un plano, un espacio que yo imaginaba como de libertad y, a la vez, de empoderamiento, de realización imaginaria y, por tanto, plena, en ese momento tenso que todo adolescente, y más uno gay, padece al (des)oír las voces de lo que debe ser y la que está buscando ser, decir. Castilla en mi adolescencia fue uno de mis primeros ámbitos cotidianos. Lo castellano, recientemente descubierto por mí en su materialidad física y simbólica, me ha revelado la heterogeneidad cultural que soy, y somos, a ambos lados del Atlántico, en tanto sujetos hispánicos. Porque lo castellano es, como parte de lo hispánico, también una voz de voces donde se escuchan cuánticamente lo indoamericano, lo hispano-cristiano, lo hispano-judío, lo hispano-musulmán y muchos más ecos.

4-En tu poemario Respuestas de la tierra vemos como sería Castilla mirada con ojos tropicales, pero ¿y Costa Rica, el trópico, visto con ojos castellanos? ¿Cómo sería?

El ámbito verde. Lo verde que a Castilla le falta y que, por ello, asombra, escapa de sus posibilidades, conduce a la ensoñación. Lo verde que, como todo lo americano y nuestra historia, a través de la poesía es manantío expresivo, caudal, potencia, montaña, centro de reunión que, aunque no lo reconozcan ni acepten quizás algunos ojos castellanos, es igualmente una voz de voces de lo hispánico. Costa Rica, en las fantasías actuales, es un paraíso, es “pura vida” y, tal vez, hasta un poco Keylor Navas; sin embargo, mi país, con su literatura y cultura, es un ámbito que invito, no solo a los castellanos sino también a todos los españoles, a descubrir, ya que podría sorprenderlos, a pesar de ser un territorio pequeño o inclusive incierto, pues muchos no saben ni donde se ubica.

5-En España, la mitad de los españoles ha escrito un libro, y la otra mitad lo está escribiendo… En Costa Rica… ¿la mitad son poetas y la otra mitad quieren serlo? Me ha parecido percibir un cierto cansancio poético allí, y una intención de revitalizar la narrativa… ¿es así? Entonces, ¿hacia dónde se dirige la poesía actual?

La narrativa, tanto en Costa Rica como España y en otras latitudes, goza de salud. Pero la poesía anda eufórica, enérgicamente desatada. En cada esquina se encuentra uno un poeta y así variedad de voces, ecos, cuchicheos, susurros, silencios. Como en todos lados, y esto es parte de la literatura en general, existen quienes desean monopolizar e institucionalizar lo que es la poesía; sin embargo, y para bien, se da la heteroglosia, aunque por esta misma razón existan poesías que gritan, poesías que cantan, poesías que repiten y, por suerte, poesías que, vinculadas a lo primordial y creador, balbucean. Hace un tiempo dejé de interesarme en hacia dónde se dirige la poesía; me interesa ver cómo conviven sus distintas manifestaciones, aunque dicha convivencia a veces lo lleve a uno a querer balbucear en solitario.

6-Háblanos un poco de tus maestros en poesía, de tus lecturas favoritas, de aquellos que más te hayan influido en la poesía y, por extensión, en la literatura. ¿Qué has encontrado en ellos?

Al inicio cité a Aleixandre. De él, sus formas, imágenes y ese ámbito cósmico donde los seres irreales —¡y qué más irreal que un sujeto homosexual pues está relegado a la irrealidad (la inexistencia e irrealización) dentro del ámbito real: el orden (hetero)patriarcal— combaten lo que deberían ser, sus enajenaciones culturales y se representan, son, viven, aman como cuerpos liberados con nuevos campos de percepción y afectividad de forma abierta y en conexión con la naturaleza, con la necesidad primigenia de pertenecer a los ciclos. Luego mencioné a Darío y Machado. De ellos, la heterogeneidad y la creación de los espacios poéticos adonde ir y llevar al poema y al lector. He estado (re)descubriendo últimamente a mis otros maestros y maestras del 27, así como a poetas hispanomusulmanes, hispanojudíos, indoamericanos y más contemporáneos, españoles y latinoamericanos, como Claudio Rodríguez, Lezama Lima, Esthela Calderón, entre otros. Sin embargo, el poeta que más ha influido en mí como persona, poeta y académico ha sido Laureano Albán. De él aprendí no solo técnicas, estrategias textuales, sino también a autodescubrir mi propia voz y perspectiva con respecto a lo que deseo y creo como poesía. Laureano ha sido mi maestro, mi amigo y le debo mucho. He dedicado tiempo y esfuerzo a estudiar y dar a conocer su amplísima y valiosa producción, la cual es sin duda cima, tanto como las de Darío o Neruda, de la poesía hispánica.

7-¿Qué opinas cuando te dicen o escuchas comentar que eres el próximo Laureano Albán? ¿Cuándo dicen que has heredado su poesía, su conciencia poética, o que serás un prolongador de su escuela lírica…?

Es un halago, pero no una verdad. Laureano Albán y yo hemos compartido durante mucho tiempo y hasta hoy sigo aprendiendo de él y, como dije, me enseñó lo principal: a descubrir mi propia voz. Coincidimos en la perspectiva trascendentalista, pero cada uno tiene su propia huella para devolver en forma de cantos los rastros del misterio. Nunca me he propuesto ser el próximo Laureano Albán. He leído y escuchado decir que yo soy el “Laureanito rosa”; lo de “rosa” por mi esfuerzo de enunciar y visibilizar lo homoerótico a través de mi palabra. Dentro del piropo, les agradezco porque reconocen también que mi obra estaría en un nivel y visión de mundo de alta calidad estética hacia la cual, con aciertos o no, he tratado de dirigirme, eso sí, conscientemente desde el inicio de mi carrera literaria. Por otra parte, Laureano Albán no tiene escuela. Él no enseña un método de escritura. Él ha llevado a que muchos encontremos nuestra propia voz. Esto lo saben mis compañeros del Círculo de Poetas Costarricenses y el Grupo Trascendentalista de Aranjuez. Más allá de nosotros, algunos le reconocen y agradecen tal enseñanza. Otros la niegan y aborrecen. O malentendieron o no pudieron entenderla, por cuestiones de ego o conveniencias editoriales y amiguismos. Cada quien sabrá, pero repito: Laureano Albán no tiene escuela: tiene magisterio, como demiurgo que es, y no ha hecho más que compartir sus aprendizajes, inquietudes, dudas y verdades a través de su poesía, ensayos, sobremesas, talleres, recitales, confesiones. Si seré prolongador de este acervo de conocimientos, no lo sé, pero me gustaría rescatarlo y darlo a conocer.

8-Si la poesía es un arma cargada de futuro… ¿qué es la narrativa? ¿Una bomba atómica? O una pérdida de tiempo…

Complicado nos lo pone Gabriel Celaya con esta metáfora. Yo no restringiría a la poesía la tarea o pretensión de soñar y crear ese futuro, esa utopía donde todos podamos convivir en la heterogeneidad que somos. La poesía hace lo que puede, como también la novela, y aun el ensayo, el teatro, el cuento y otros. Ningún texto literario puede entenderse como pérdida de tiempo; cada uno logra o intenta, a su manera, ser “arma cargada de futuro”; cada uno estalla, nunca destructiva, sino constructivamente en sus cómplices que lo reciben.

9-La poesía, un poema, el trabajarlo… ¿es más una cuestión de desperdicio de papel o de inspiración?

El papel aguanta lo que le escriban. Y así hay publicaciones. Son parte de la diversidad. Trato de leer lo que se publica, comprender esta vastedad, pero también selecciono según múltiples criterio. El principal de estos es el trabajo con la metáfora, el trabajo con aquello no que hace a la poesía poesía, porque ella no es ni tiene una esencia, pero por lo menos aquello que intenta volverla ese centro, ese vehículo otro y que por medio de un trabajo lingüístico, intuitivo, simbólico e ideológico lo cautiva a uno mismo y al lector, y nos hace pensar que tal poema es un ámbito de profundidad y mostración inasequible por otro procedimiento. Por tanto, creo que un poema debe trabajarse, no es el resultado de un proceso de inspiración, del impulso que todos tenemos, pues el impulso creador poético está en el lenguaje y es el más democrático de todos, decía Borges, en algún momento todos hemos dicho al menos una metáfora o escrito un poema; pero a la vez, decía él, el poema es aristocrático, pues pocos lo conciben y logran como concreción artesanal que implica meditación, trabajo y dedicación. A ello mismo se refería el propio García Lorca con su diferencia entre poesía y poema. Ahora, que los poetas actuales consideren que sus textos son un desperdicio de papel, me parece que, si fueran conscientes de ello, evitarían tal despilfarro, ya que los árboles nos son mucho más necesarios y urgentes hoy.

10-¿Qué opinas del Blog Verde Luna?

Repito las palabras de Borges, nada más democrático que la poesía y, por tal razón, ella asalta hoy más que nunca las redes sociales. Estas son el más democrático de los espacios de enunciación. Sin embargo, hay que saber seleccionar no solamente los poemas que se leen, sino también los blogs o páginas donde aparecen. Por mi parte, creo que son pocos los blogs que contribuyen realmente a dar a conocer nuevas voces poéticas de calidad, aportar las teorizaciones sobre la poesía de especialistas y profesores, brindar reseñas que guíen a las lecturas de obras novedosas en las letras hispánicas, entrevistar a poetas que algo nuevo tendrán que decir a través de su voz y su mirada. Verde Luna se ha propuesto estos como sus objetivos y, aprovecho la ocasión, para felicitarlos por ellos, porque en realidad están desarrollando, con un magnífico equipo de trabajo, un excelente trabajo de crítica, promoción y teorización sobre la poesía hispánica contemporánea.

11-Despídete con un pensamiento poético.

El poeta es aquel quien mueve, desde la marginalidad, su palabra, para volverla eterna. Esta ha sido mi frase desde hace algún tiempo; por eso, y en honor de esta perseverancia y dedicación, me gustaría compartir, más que un pensamiento poético, un poema, adelanto de una próxima depravación de la luz:

 

HABITAR EL MILAGRO

 

“Mi religión es la religión del amor,

dondequiera que se vuelvan sus cabalgaduras”

 

Ibn ‘Arabi (1165-1240)

 

No nos importa si

nuestro amor no es legal.

Tú y yo somos hombres-mujeres,

mujeres-hombres

y juntos otra cosa.

Nuestra sombra andrógina, ¡ya ves!, es un desastre.

Y ellos no pueden verlo, no por ciegos, sino

porque no es de estas sillas

y es de estas sillas.

 

Nuestra habitación, Franklin,

no temas, no es un encierro.

No es que triunfaran

insultos o amenazas.

Es que desde adentro le hacemos

el amor al bullicio,

depravados de luz,

voranescos de asombros,

con todo un antemar en el oído,

para escuchar lo blanco

distinto en las gaviotas,

para que tiemble

lo eterno

como solo Dios puede en sus espejos.

 

Desde adentro le hacemos

el amor a la injuria, Franklin.

Con tu cabello perdiéndose donde

ambinacen mis piernas,

¡adelantándose entre la niebla nuestras manos

juntas!

   Una

Descubriendo que el mundo

también había nacido en ella, pues

siempre            siempre

el verdadero espacio

nace del corazón

vertical de la luz.