Kamala o el Monzón de Kerala

Título: “La vieja casa de juguete y otras historias”

Autor/a: Kamala Suraiya Das

Traducción: Isabel García López

Editorial: Torremozas

Colección: Torremozas – Número 182

Valoración: *** (Obra de referencia)

 

Hasta que te encontré,

escribía versos, pintaba

Y salía con amigos

De paseo

Ahora que te quiero

Enroscada como un viejo perro callejero

Mi vida reposa, contenta en ti (Amor)

 

He aquí una poeta de verdad, una fuerza revelada de la naturaleza que se presenta como sigue:

No sé de política, pero conozco los nombres

De los poderosos, y puedo repetirlos como

Los de los días dela semana, o los nombres de los

[meses, comenzando por

Nehru. Soy India, muy morena, nacida en

Malabar, hablo tres llenguas,

escribo en

Dos, sueño en una (Presentación, extracto -1-)

Quizás lo más interesante de su vida sea haberse constituido en ejemplo a seguir, en referente para muchas mujeres con aspiraciones de independencia (o mejor dicho) de libertad respecto no sólo a sus maridos sino al resto de la sociedad y a las cadenas impuestas para la mujer. Desde el punto de vista ortodoxo (hindú y musulmán), su actitud vital su fuego que refleja con maestría en los versos del presente poemario, es ampliamente reprobable. No obstante hay que prevenir al lector respecto de dos puntos:

  1. Se trata de una mujer india de casta alta.
  2. Fue alentada y apoyada por su marido K. Madhava Das quien entendió que precisamente debido a su cuna sus futuro literario podría ser ampliamente oneroso sobre todo habida cuenta de que era descendiente de Nalapat Balamani Amma (madre) y Nalapat Narayan Menon (tío y conocido escritor).

Lo cierto es que desde el primer momento, desde la primera lectura de los primeros versos se nota cláramente que se está leyendo poesía altamente inflamable: Nos entregamos al fuego o a la  / Hambrienta tierra para ser lentamente tragados,  / Devorados. / Nadie descenderá de su cruz / Ni nos mostrará si herida, ningún díos perdido en / El silencio empezará a a hablar, ningún amor perdido / Nos reclamará, no, no vamos a ser / Nunca redimidos, ni creados de nuevo (Los desdencientes, extracto).

Sin duda se detecta un poso mucho más emocional que racional en la poesía de la autora, lo que la entronca casi directamente  y de forma muy intensa con las emociones del lector. La poeta no compone sino que habla cara a cara, con el corazón en la mano y puede que desnuda. Hay numerosas referencias al amado (y estamos casi seguros que no se refiere precisamente a su marido sino a diversos amanantes que parecieron poblar la vida de la autora), al pecado que es destilado socialmente… podría decirse que en sí mismo se trata de una oda al libre deseo de la mujer:  Sí, el único movimiento que conozco realmente/ Es el de nadar, / Es innato. / El hombre blanco que se ofrece / A ayudarme olvida,  / El hombre blanco que se ofrece / A sí mismo como una bebida fuerte / Es para mí,  / A decir verdad,  / sólo agua.  / Sólo un estanque verde pálido  / Brillando al sol.  / Rota de deseo.  / Floto en su vigorosa sangre / Secándome las lágrimas (El suicidio, Extracto -1-)

Sin duda podríamos afirmar que la poesía de Kamala Suraiya Das podría enmarcarse dentro del género (propuesto en estas líneas), de poesía antidevocional por su contenido, por su contexto y por la reivindicación que supone su mera existencia. La presencia de lo carnal elimina todo posible rastro de lo espiritual: Hubo un tiempo en que/ Estaba triste en Calcuta, unos días estivales / Que pasaban lenta, y/ Tristemente, como un cortejo detrásde un ataúd. Días / Cuando incluso mi cama no me daba Descanso, sino que como un mar agitado me sacudía/ [con / Sus olas y cómo gemía/ Y me lamentaba, y constantemente ansiaba un hombre de /Otra ciudad… (La buganvilla salvaje, extracto).

Concluiremos diciendo que la lectura de este trabajo es toda una experiencia sexual y sensorial que sin duda no dejará indiferente a ningún lector. Después de haber leído este primer trabajo nos quedamos primeramente atrapados (puede que asalvajados) por la intensidad y precisión en el uso del lenguaje empleado (también aqui hay que agradecer la excelente labor de traducción realizada) y podemos llegar a percibir (revisando el resto de su obra tanto en prosa como en verso) porque fue postulada al nobel de literatura en 1984.

Kamala Suraiya Das – un auténtico monzón literario. Que la disfruten.

 

Soy yo quién se ríe, soy yo la que hace el amor

Y luego, siente vergüenz, soy yo quién yace moribunda

Con un desgarrro en mi garganta. Soy una pecadora,

Soy una santa. Soy la amada y la

Traicionada. No tengo alegrías que no sean las tuyas, ni

Dolores que no sean los tuyos. Yo también me llamo

[a mí misma Yo. (Presentación, extracto -2-)

 

Para más información:

https://en.wikipedia.org/wiki/Kamala_Surayya

 

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Oculta poética del útero etéreo – Parte I: “Y Dios me hizo mujer”

Sólo el alma sabe cómo cantar

En el vórtice del mar. (Suicidio, Kamala Suraiya Das)

Autor: David2

Siempre he pensado que la poesía escrita por mujeres está más concebida desde algún punto remoto entre las entrañas y a emoción que a partir de la pura razón. Quizás debido a ello, a su potencia nacida desde el inconsciente y multiplicada por una suerte de fuerza creadora -que quizás explique porque son el taller del ser humano (según afirma la poeta Gioconda Belli)- se trate de un tipo de composición que desafíe el standard de poesía masculina.

No se puede competir con lo que no se tiene y resulta claro que el mundo poético es  un mundo repleto de ego y testosterona reconvertida en tinta donde lo único importante parece ser la competencia y que hablen de él y de su libro. Resulta cierto que la poesía escrita por ellas es como el rumor natural que mana de un bosque primigénio, como el rumor del río o de los ríos que uno puede escuchar al alba en el Parque Nacional Conguillío (Araucanía chilena), mientras despunta el alba y bosque, nube y animales ocupan sus posiciones en el decorado natural. Y es que ellas suelen estár como mínimo más sintonizadas por la naturaleza, escuchan mejor sus ritmos y se mecen mejor en sus olas. En el poema “El suicidio” la poeta Kamala Suraiya Das declama en silencio:

¡Oh mar! / Vaca generosa / Tú y yo somos grandes fracasos. / Somos demasiado sentimentales / Para nuestro propio / Bien / Las luces se mueven en la orilla, / Pero no volveré. / Mar, devuélveme mi cuerpo /

En contraposición poetas como Aleixandre afirmó:

árboles, mujeres y niños, / son todo lo mismo: /  Fondo.

En general en la poesía escrita por mujeres, el enfoque y el foco suele centrarse precisamente en ese fondo aparentemente despreciado por Aleixandre (al que tanto admiro) lo que desde nuestro punto de vista constituye el principal aporte a la poesía respecto al enfoque femenino. Y resulta natural que esto sea así.

Cabría preguntarse entonces por qué siempres se ha planteado supuestamente la existencia de cierto tipo de discriminación respecto a la poesía femenina; puede que la explicación se encuentre encerrada dentro de la propia naturaleza de la poesía ya que al igual que sucede con la verdad está es difícilmente soportada por el común de los mortales.. peor aún por tanto si esta viene tamizada por una visión desprovista del filtro patriarcal y enfocada desde la viva expresión de las fuentes de la naturaleza.

***

Nota del autor:

En las diferentes entregas de “Oculta poética del útero etéreo”, exploraremos las vertientes de la poesía femenina desde múltiples ángulos, revisaremos los principales trabajos, descubriremos poetas todavía cubiertas por el peso de la historia y del desinterés e intentaremos desgranar el porqué se trata de un valor en alza que irá (sin duda), recuperando el terreno prohibído en los últimos años para poder acabar ocupando el lugar que merece en el ámbito literario.

Todo ello sin olvidar (por supuesto), que el exceso de análisis causa parálisis.