DE LO MOLECULAR A LO CÓSMICO: UN POEMARIO PARA GEOMETRIZAR EL MUNDO

Título: La flor de la vida. Elogio de la geometría sagrada.

Autor: Heberto de Sysmo.

Editorial: Lastura

**Interesante

            Desde que ya hace un tiempo acuñé el término de “poesía cuántica”, han sido pocos los poemarios que me he encontrado con una vocación cuántica tan manifiesta como este La flor de la vida, de Heberto de Sysmo. Y no sólo se trata de su intención, la estructura, la forma, el vocabulario, y el tema central que trata, ese “Elogio de la geometría sagrada” —tal y cómo subtitula el libro—. Todo, en Heberto de Sysmo, es cuántico.

            El libro se divide en siete partes o cantos, cada uno de ellos, a su vez, conformado por siete poemas, en una estructura de fractales en donde las partes más pequeñas (los poemas, las estrofas y los versos) intentan remitir a la estructura contenedora (el poemario). Es la estructura de fractales uno de los elementos fundamentales de la poesía cuántica, pero no el único: en La flor de la vida nos topamos, también, con una dinámica de lo infinito, una transición de aspectos laberínticos hacia formas circulares, con un poemario cíclico que reincide en la tautología o efecto-espejo por el cual la geometría cósmica tiene su réplica anatómica en lo más microscópico del hombre, en la llamada micro-cuántica. Este intento de poetizar desde la macro-cuántica hasta la micro-cuántica, junto a la obsesión de plasmar el universo mediante un universo poético, hacen del libro de Heberto de Sysmo uno de los mayores y más deslumbrantes poemarios cuánticos que haya encontrado.

            Todo en este poemario es excesivo. Excesivo, en efecto, porque excede los límites físicos del libro, porque se expande, como ese universo en big bang al que se refiere el autor, más allá de su continente, para escurrirse por los lados y empaparnos de geométrica trascendencia. Excesivo, porque busca transmitir un conocimiento complejo a través de un conjunto de poemas tan exigentes como deslumbrantes. Como deslumbrantes son los apuntes teóricos y explicativos que acompañan a cada composición, repletos de referencias a otros poetas, a leyes físicas, a teoremas y teorías, que ayudan a facilitar la comprensión de algunas de las más que complejas tesis que el autor busca plasmar en su teoría. Una estructura esta, la del binomio poema-explicación, que en algunos casos me ha recordado al Dante de la Vita Nuova (¿acaso existe un poeta con mayor ambición cuántica que Dante?).

            De esta forma, y tras el jugosísimo prólogo por mano del propio autor —“Ensayo de un entrópico desorden. El axioma del sofisma”—, en donde concluye que su atracción por esta poesía de fractales es producto de la casuística al encontrar en sus propias huellas dactilares la espiral que reproduce las espirales de las constelaciones (la serendipia como motor de lo cuántico y la espiral como “Flor de la vida”), el poemario se abre con la primera parte, ese “Cuerpos geométricos” conformado por una tanda de poemas filosóficos. Si la poesía es un trabajo que se realiza sobre la abstracción del mundo que rodea al poeta, este libro es, pues, abstracción sobre abstracción, como si de un monumental juego de espejos cósmicos se tratase. Los siete cantos de los “Cuerpos geométricos” reproducen el origen y la expansión del cosmos: el primer poema, “Manantial”, es el punto de concentración de luz que dio origen al estallido del cosmos; el big bang del universo es aquí el big bang del poemario. Después, “La esfera”, elogio a la geometría de los cuerpos celestes, a los astros y los planetas, a la propia Tierra. En tercer lugar, una poesía dedicada al triángulo, siendo esta forma el ser humano mismo, para, a continuación, poetizar sobre el cilindro como concepto de eternidad, del universo en expansión. El cuadrado, —como reflejo de las etapas del hombre—, la elipse —como el destino—, y el cuerpo femenino —como última geometría o “huevo cósmico”—, cierran esta parte que obliga al lector a realizar una reflexión sobre lo que Ernesto Sabato denominaría como “Uno y el universo”.

            Algo aturdidos ante la densidad de lo planteado, pero hipnotizados por la estética del planteamiento, el poemario se adentra en “Las llaves de la vida”, siete cánticos basados en las siete vías de autoconocimiento propuestas por la teósofa Helena Blavatsky. Una reflexión sobre el conocimiento y los caminos para alcanzarlo, o sobre la inutilidad e imposibilidad de lograrlo, así como un enfrentamiento entre la carnalidad y el alma que concluye con una victoria de la última, dado que toda la materia forma parte, finalmente, de una misma alma.

            Son los “Versos áureos”, la siguiente estación del poemario. Siguiendo la secuencia de Fibonacci el autor busca reflexionar sobre la creación del universo, con un Dios más relojero que arquitecto (creo que, en este caso, la propuesta de Heberto de Sysmo se complementaría perfectamente con la poesía de Domingo Díaz, un poeta-arquitecto en su libro Listo ya para la hoguera, mientras que Heberto de Sysmo es más un poeta-relojero). La espiral es la protagonista, como máxima expresión de lo fractal ya que, a fin de cuentas, el hombre está albergado en un sistema fractal, llámese universo, que reproduce, incansablemente, las espirales —desde las constelaciones hasta las huellas dactilares y, desde ellas, a las cadenas de ADN—. Es esta geometría de la simetría, que alcanza una escala imperceptible o microscópica, la que el autor entiende como “sagrada”, dado que en ella se alberga esa “flor de la vida” que da título al poemario, espirales vitales con el amor como último motor.

            Pero la voluntad cuántica del autor todavía alcanza más allá en “Humanas reflexiones”, cuarta parte del libro, quizás la central, y que ofrece veintisiete haikus metafísicos y geométricos que se sustentan en la Teoría de las Cuerdas, lo que vendría a ser una especie de poesía vibracional de las partículas atómicas. A los haikus les sigue “Sinergia del amor cuántico”, con poemas que reflexionan sobre el amor y el amor cósmico, con referencias a la mecánica cuántica: todo está conectado, interconectado, no somos polvo de estrellas por casualidad sino por causalidad. Los “Sonetos atlantes”, que vienen a continuación, ponen en danza poética siete elementos de la vida (fuego, tierra, agua, aire, éter, carne y alma), siempre en conexión cósmica y cuántica unos con otros.

            El poemario se cierra con el bloque titulado “Las siete leyes de la creación & Tradición Hermético-Alquímica”. Es un cierre circular que retroalimenta el poemario, con composiciones dedicadas a los principios de la física cuántica que han resultado ser el motor de los versos anteriores. Como un final redundante, la obra termina con el poema referido a la “Ley de fractalidad”, de forma que el poemario pudiera contenerse en esta última composición, juego de espejos y reflejos cuánticos que demuestran que una parte se contiene en la totalidad y que la totalidad se compone de esa misma parte.

            Es el trabajo de Heberto de Sysmo (pseudónimo de José Antonio Olmedo López-Amor, que ya tocaba decirlo, sin olvidar las ilustraciones de Vanesa Torres en una cuidadísima edición a cargo de la editorial Lastura) un poemario inteligente que sacrifica, por voluntad propia, los elementos más líricos en función de una poesía que es emanación del pensamiento, producto de las ideas más que de los corazones, pero que, finalmente, no puede evitar remitirse al amor como una fuerza universal. Si nos fijamos en algunas de las isotopías que mueven, como engranajes, el poemario, nos encontramos con referencias continuas a términos de la física teórica, de la cosmología, de las matemáticas y la geometría… ¿Se puede poetizar sobre estos elementos, con semejantes mimbres? Por supuesto que se puede; siempre he pensado que cualquier asunto es poetizable, que da igual el término o el elemento que introduzcamos en un poema. Cualquier material es bueno para hacer poesía (desde Bukowski a Unamuno, pasando por Rubén Darío o Peter Handke, Walt Whitman o Gloria Fuertes), y Heberto de Sysmo lo demuestra en esta abrumadora composición para concluir que “la fractalidad del amor hace sostenible la vida,// una geometría en lucha constante// contra la simetría de los hombres”.

            Porque si el ser humano es un reflejo del universo, la poesía será, entonces, y según este principio de fractalismo cuántico, el reflejo del hombre.

            Y así, hasta e infinito. Y así, hasta lo infinitesimal.

Don Quijote en la autopista

Título: Pálpitos del tren que no vuelve

Autor: Maximiano Revilla

Editorial: Vitruvio

** Interesante

Por: José Carlos Rodrigo Breto

Pálpitos del tren que no vuelve

Tiene la poesía de Maximiano Revilla algo de quijotesco, un empeño en mostrar las miserias humanas y de la sociedad que nos rodea desde un discurso reflexivo, elaborado con una voz poética que se busca a sí misma, y que señala todos los sinsentidos con los que la modernidad nos atenaza. Por ello recuerda, a veces, al Don Quijote de los discursos de las Armas y las Letras o de la Edad de Oro. Es este poeta quijotesco un loco-cuerdo que todo lo contempla desde su atalaya de observador cotidiano, que convierte sus reflexiones en poemas, y cuyas demoledoras conclusiones han cristalizado en el volumen Pálpitos del tren que no vuelve.

Un poemario extraño en su hibridismo, repleto de prosa poética, condimentado con aforismos (a los 40 poemas hay que sumar un texto largo y un grupo de 42 aforismos), que obligan al lector a pensar los motivos por los que se le ha congelado la sonrisa con cierto amargor en la boca cuando ha finalizado la lectura: Maximiano ha realizado una radiografía de la sociedad y de la actualidad repleta de una belleza hiriente, recurriendo a poetizar, de una forma demoledora, los sucesos y actos cotidianos de cada día. Así, el verso que aparece ya en el primer poema del libro, “hay también hipotecas que lo complican todo”, nos acerca esa realidad habitual como materia lírica y que el autor maleará desde su original punto de vista.

Un rápido vistazo a las isotopías que modulan el texto nos arroja una serie de palabras que no sólo definen esta denuncia de la ultra modernidad como materia poética, sino que imbrican el discurso en un ámbito urbano: “la hipoteca”, “trabajar y pagar”, “la familia, el perro y el gato”, “la anorexia”, “despertarse justo a las siete”, “el barrendero”, “el transporte público”, “las paradas de autobús”, “las oficinas”, “el sex-shop”, “los hospitales”, “el supermercado”…

Maximiano, como Don Quijote, se ha convertido en un poeta de lo social y de lo cotidiano que pasa por el peculiarísimo tamiz de su escritura la realidad que contempla. El resultado es una crítica ácida y desengañada que necesita de una reacción en el lector. “Puedo sentir/ tu respiración cuando lees”, se atreve a manifestar, seguro de que con sus versos no sólo mueve a la belleza, sino que ahonda más allá, consiguiendo epatar al espectador con sus contundentes construcciones líricas. El compendio de reflexiones que son estos poemas es una cosecha de interpretaciones cazadas a vuela pluma en lugares tan prosaicos como un atasco en la autopista, la cola del supermercado, una parada de autobús o la ducha.

Este casi inabarcable trabajo de lirismo confesional constituye un todo poético como una especie de teoría de la vida, al estilo de un George Perec actualizado, que culmina, sin duda, en la colección de aforismos al final del libro y en donde queda muy claro que a pesar de la amargura que gotea entre las ideas y los textos, “la esperanza en el viento es el viaje de casi todas las soluciones”. Maximiano dylaniano y cercano a las greguerías, como cuando afirma que “la seda del gusano es un mundo con bermudas”.

Es Pálpitos del tren que no vuelve un ejercicio de originalidad desbocada, repleto de sorprendentes hallazgos que conforman una serie de poemas urbanitas aptos para cualquier momento. Como asegura Maximiano Revilla, “todo poema que se lea en la sala de un dentista, es un buen poema”, y semejante función parece ser la de este poemario: la de ser trasladado en un bolsillo de la chaqueta y vagabundeado por la ciudad que lo inspira, un libro al que podemos recurrir cuando los sinsentidos de la realidad nos dejen perplejos, pero cuidado, porque otra de las singularidades de este poemario se encuentra en este verso: “busca en el verso:/ las preguntas a las respuestas”.

Somos nosotros quienes, con nuestra propia respiración poética, debemos descubrir qué enigmas nos está desvelando Maximiano Revilla, ocultos bajo un colorido festival lírico de formas asombrosas.

Poesía que se desliza por el borde de la luz

Título: Serie Malevich

Autor: Montserrat Doucet

Editorial: Doce Calles

Por: José Carlos Rodrigo ** (Interesante)

Seríe Malievich_Montserrat Doucet

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a la exposición de la Serie Malevich del pintor constructivista Julián Casado. La muestra se celebró en Aranjuez, su ciudad natal y, junto a la exposición, se organizaron unas jornadas paralelas de conferencias y actividades promovidas por un grupo de mujeres que se han empeñado en que la obra de este notable artista no caiga en el olvido, que no se pierda o que abandone Aranjuez. Entre ellas, destaca la poeta Montserrat Doucet, que ha puesto uno de los mayores esfuerzos para promocionar a Julián Casado. Mi visita, que pude realizar en paralelo con lecturas de los poemas de Doucet realizados para ilustrar la Serie Malevich, me alertó de que todavía no había reseñado un poemario tan bello como exigente, y que ya era momento de saldar esa deuda.

Montserrat Doucet llevó a cabo, en 2013 y en la Editorial Doce Calles, su propia Serie Malevich poética, plasmada en un libro artesanal tan gozoso como bello (montado a mano por la propia autora y con una tirada limitada a 150 ejemplares firmados por ella). Una joya literaria de una rareza magnética en donde cada fotografía de cada cuadro va acompañada de un poema. Un esfuerzo descomunal que cristaliza en una poesía fría, arquitectónica, de versos trazados con tiralíneas y atmósfera luminiscente.

Era un gran desafío. Y tuve el privilegio de poder asistir en primera línea al proceso creativo y compositivo de estos veintiún poemas que acompañan a otros tantos cuadros seleccionados de entre la serie de 42 piezas del pintor de Aranjuez. Partiendo de una de las premisas fundamentales que emanan de las pinturas:

“Solo un instante

para abrir y cerrar

todo el espacio”

Montserrat destila su trabajo poético tomando de la mano las líneas fundamentales del pintor: luz, geometría y espacialidad:

“El verdadero espacio

Nace del corazón vertical de la luz”

La obra de Casado se plantea en estos breves poemas como una batalla entre la oscuridad, que rellena todos los recovecos, y la luz que pugna por taparlos en una catarata de destellos:

“Lo oscuro, tal vez,

emerge de la luz,

no del espacio”

De esta confrontación nacen los cuadros que componen la Serie Malevich, y de esta crisis brotan, producto de una gran tensión por describir poéticamente, los versos de Montserrat en un ejercicio de desnudez lírica que cede todo el protagonismo a las extrañas sensaciones que transmiten las pinturas. De ahí el esfuerzo de la poeta por construir el artefacto poético desprovisto de las mayores metáforas posibles, casi sin imágenes, para que resulte un poemario directo y cerebral, pero eficaz, porque apunta directamente a la gélida impresión que los cuadros causan en el espectador. Un impacto que es producto de un tour de force entre las líneas y la gradación de la paleta de colores, un tour de force que se traslada a la poesía, en un combate entre la ausencia de imágenes elegida para acoplar la palabra y los breves poemas que se conciben como un todo, como una emanación mental que vuelca las telas en las páginas.

Expo_Seríe Malievich_1

Esta batalla campal entre la forma pictórica y la forma poética lleva la sinestesia hasta un nivel hipnótico, un embrujo desasosegante que se significa en el libro de Montserrat Doucet. La autora combate con los versos, con las pinturas, y consigue burlar con éxito lo que denomina como las “inaccesibles trampas de luz”.

Ahora, lo realmente urgente es que Aranjuez encuentre un lugar para la exposición permanente de una obra fundamental como la Serie Malevich de Casado, que los oídos de quienes puedan hacer esto posible se muestren receptivos y, tal vez, embrujados por el poemario de Doucet que, como el pintor, ha querido “ser ya el espacio”.

Y es un deslumbrante espacio poético.

Seríe Malievich_2

Nota: Este post fue originalmente publicado en el blog: http://laficciongramatical.blogspot.cl/2016/11/serie-malevich-montserrat-doucet.html, por el propio autor el cual ha accedido a publicarlo en Verde Luna.

Verde Luna no se hace en ningún caso responsable de la opinión ni de los contenidos publicados por los autores limitándonos a llevar una revisión y validación de la adecuación de los mismos con la línea editorial y espíritu de un blog de creación y pensamiento poético.

 

 

Poemas vagos, poemas quiltros v 1.0

Título: Ciudad Quiltra

Autor: Magda Sepúlveda Eriz

Editorial: Cuarto Propio

Por: David 2 Calificación: *** (obra de referencia)

Portada

¿Alguién soñó lavar el Mapocho? […]
pensad qué cosa maravillosa sería
si esa agua fuese transparente
Nuestra ciudad tendría en ella su mejor espejo
Mi cuerpo no estaría mutilado
y acaso mi muerte
me sorprendería con los brazos abiertos (Brito 76)
“Ciudad Quiltra / Paseos Peatonales y Baldíos: La dictadura (1973-1989)/ 2. La ciudad a los pies de la Virgen del Cerro. Eugenia Brito

“Ciudad Quiltra” es desde hace ya unos años una obra de referencia para entender el panorama actual de la poesía y chilena y su evolución a través de los últimos 43 años, inicíandose el análisis del mismo en el año del gran punto de inflexión chileno: 1973.

El trabajo mezcla el más puro estilo de ensayo con la inclusión constante de citas procedentes de los propios poetas que complementan el completo, complejo y límpio análisis de la autora en torno a su obra y significado.  El trabajo está construido en torno a tres ejes fundamentales con su correspondiente desglose en capítulos (no se incluyen los subcapítulos):

  • Paseos Peatolanes y baldíos: La dictadura (1973-1989).
    • La ciudad higiéninca: La neovanguardia de los 70.
    • Baldíos en Concepción: El trágico esplendor de los 80.
    • Cerros y paseos de Santiago: Las poetas y la ciudad dictatorial.
  • Poblaciones y hospederías: La transición (1990-2000).
    •  La derrota de los pobladores: Poetas del 60 al 2000.
    •  Hospederías y naufragios: Poetas de los 90.
    • No son dos países, son dos historias: Poetas del Exilio
  • Mapubres y discotecas: El último Periodo de la Concertación (2001-2010).
    •  La palabra chileno nada puede expresar: Poesía mapuche.
    •  En la disco: poetas del 2000.
    • Las yeguas pastan, patean felices: Tres generaciones de poetas chilenas contemporáneas ante la ciudad (1990-2010).

Recomendamos la lectura de este trabajo en paralelo con el trabajo “La revolución capitalista de Chile 1973-2003” de Manuel Gárate Chateau de Ediciones Universidad Alberto Hurtado, el cual se dispone en una estructura que casi en paralelo con la de Ciudad Quiltra nos ayudará a entrar en mayores profundidades respecto del modelo de desarrollo socioeconómico  que tanto ha influido en la cultura chilena de la época correspondiente y en especial en el de la poesía del país andino.

El término quiltro significa “que no es de ninguna raza, mezcla de dos o más razas” y también “despreciable”, y el título hace referencia sin duda a esa mezcla de razas que esta en el mismo origen de la ciudad de Santiago.

Los quiltros sueñan que le crecen alas.

La poesía es el reflejo de la sociedad, del tiempo en que vive o sufre la sociedad que da cabida a la referida expresión. La poesía se transforma en un grito de libertad, de dolor por la tortura del amigo y de uno mismo, en recordatorio de la mezcla y del desprecio en que viven sumidos algunos colectivos de la sociedad chilena, en los resultados de la famosa doctrina del electroshock.

Resulta indudable que para una lectura del texto se recomienda tener cierto nivel cultural, puede que adolezca de estar estructurado con un enfoque púramente academicista y que en muchos casos su lectura no resulte ni amena ni sencilla pero su interés recaba en la profundidad que emana de su análisis, analogias y en lo generosamente documentado que está el trabajo en su excelente factura. Adicionalmente resulta interesante observar como se realiza un interesante nexo en el trabajo consistente en la articulación, en la creación de un puente con un lenguaje propio entre poesía, sociología y casi podriamos decir que psicoanálisis de toda una generación.

La autora avanza en su tésis realizandose constantes y pertinentes preguntas que despejan su camino y que nos muestran acaso el verdadero fin perseguido; el mostrarnos como la poesía puede convertirse en fuerza de reacción frente a un nuevo sistema, frente a un nuevo experimento social, frente a la lobotomía y la pesadilla de aquellos días grises.

Os dejamos un par de enlaces por si estaís interesados en esta obra de referencia en la poesía chilena de neovanguardia, postmoderna y contemporánea:

http://www.cuartopropio.cl/index.php/catalogo/ensayo-humanidades/literatura/item/743-ciudad-quiltra-poesia-chilena-1973-2013

http://www.amazon.com/Ciudad-quiltra-chilena-1973-2013-Spanish-ebook/dp/B00KFKTQ8M

Decantaciones, rima, nado y métrica atravesando el Lago Sanabria

Título: Fue

Autor: Jesús Hilario Tundidor

Editorial: Cálamo Poesía

Por: David 2 Calificación: ** (interesante)

Revisado por: Ingrid Bórquez

 

Fue. Jesús Hilario Tundidor

¿Quién canta

ahora en las calles de la borrachera?

Extracto de XIII de Cátedra de San Jorge

 

Es increíble como una simple anécdota puede dotar de un nuevo contenido la imagen que se pueda tener sobre una persona. Resulta que Hilario Tundidor es el poeta del Lago, del Lago de Sanabria.  Ese mismo pedazo de masa de agua dulce, de origen y espíritu glacial fue atravesado a nado por la persona y fue el poeta quien arribó al otro lado.

Fue es un extraño y encantador poemario, oscuro tanto en su primera (Ojo de la Lluvia), como segunda parte (Cátedra de San Jorge). El propio libro es definido por el autor como “una de sus mejores y más intensas experiencias creadoras poéticas.” En este trabajo, el autor sigue materializándose la poesía de ruptura continuada del ritmo, tan marcada en el autor, se aprecia una oscuridad usual y una constante presencia de la muerte poco velada en la composición. El verso está bien cuidado y el uso del lenguaje es notable, no obstante se agradecerían algunas acotaciones y/o notas a pie de página a fin de hacer más accesible el trabajo al no erudito. Citamos algunos ejemplos: pechinas, cúpul, hetairas, tántala… entre muchos otros ejemplos que quizás pudiesen servir de títulos ad hoc para nuevos poemarios.

El amor y quizás el excesivo apego a las estructuras clásicas, están presentes en gran parte de la obra a los que habría que añadirsele el uso de un espacio y un tiempo poéticos propios junto con un marcado ritmo apoético (este término es propio). Sin duda la poesía que podrá encontrar el lector (ya ciertamente avanzado), es una poesía culta, críptica, oscura, quizás en exceso… pero ¿qué hay detrás de esta estructura? La extraña tensión que destila la obra sin duda puede situarse entre diálogos presentes entre la vida y la muerte, entre lo que es y lo que fue.  La marcada tendencia en Tundidor a mirar hacia el pasado es también evidente.

P1-Ojo de la lluvia está conformada en torno a ocho composiciones de prosa poética. Tal y como cierra su poema  y VIII :

“Y uno penetra y sabe que nunca llegará a ningún sitio. Mientras que el ojo de la lluvia escucha, otea, indaga, ve en los híspidos vientos la vanidad inútil de la perduración.”

P2-Cátedra de San Jorge, constituye el núcleo central del trabajo.  Algunos poemas como IX, resultan particularmente crípticos y difíciles de desarmar, para una posterior degustación intelectual:

“Restablecida sobre/ la acrotera, la más hermosa de las doncellas áticas, hija de Fidias, que lleva/ha sonreído/ después, bajo la media luna del tiempo / la menorá o la cruz.”

Mientras concluya la lectura de Fue, piense en cruzar también a nado el Lago de Sanabria. Es un gesto noble, quizás absurdo pero repleto de romanticismo. Cuando esté braceando piense en la leyenda de la ciudad que, dicen, yace encantada bajo las aguas del gélido lago. Una ciudad que con una arquitectura quizás análoga a la curiosa lírica de Cátedra de San Jorge, también Fue.

Que lo disfruten.

PD: Dejamos a nuestros lectores un interesante enlace donde es el propio autor quien dará más detalles de su trabajo: http://www.conoceralautor.com/libros/ver/MjU0Ng==

Oda a la poesía neo-cubista

 

Título: La casa del deshielo

Autor: Joaquín Valenzuela

Editorial: Huesos de Jibia (HDJ)

Disponible en: Sección “Libros de autor” de la editorial.

Por: David 2 Calificación: ** (interesante)

La casa del deshielo.
La casa del deshielo

“líquen, líquen de mí”

Hay manuales de supervivencia urbana, en este punto estamos inventando, en los que se relaciona las extrañas formas en las que están construidos los iglús o refugios del frío hielo de la invernía en la ciudad. Mientras el urbanita hace fuego de su alma y quema poesía, los poemas condensan comenzando a derretir sin posibilidad de pausa la extraña casa de hielo que ya no es tal. El deshielo es su realidad presente y su nuevo sino.

Durante la lectura del texto el lector posiblemente tendrá la sensación de que lo que se describe son imágenes, retales poéticos que más que vistas parecen aludir a imágenes ensoñadas. Cada párrafo podría describir perfectamente un breve flash creativo. Podría afirmarse que el trabajo presenta ciertas rarezas que quedan en la mente del lector como un poso de extrañeza y puede que por tanto sea algo positivo a destacar; nos referimos al poema “anoche llegaste en camión con acoplado.”

anoche las arañas trepaban chapa y soga
anoche en el ecosistema del éxodo sin luna
nada más que sombras de misiones
anoche chacabuco de la escarcha en el
camión eran renglones de palabras
anoche pentagrama eran canción de
cuna o himno

El referido poema, supone un auténtico punto de ruptura con el resto del trabajo principalmente en cuanto a composión/estructura. Informamos al lector en este punto de que el resto del trabajo puede bautizarse en su conjunto como “poesía telegramática.”

Recomendamos al osado lector que se atreva a introducirse en esta casa de hielo que lea con calma y conteniendo la respiración ya que cualquier palabra provista de fuego podría dar al traste antes de lo acostumbrado a este intento de aislamiento y viaje hacia los adentros que constituye la lectura de este texto.

Que lo disfruten.

Sobre Huesos de Jibia:

Huesos de jibia es un sello editorial independiente que comenzó sus actividades en Buenos Aires (Argentina) en 2006, con la idea de favorecer la difusión de un material literario “raro” o excluido de los grandes lobbys, en cuidadas ediciones, económicamente asequibles y con un llamativo diseño gráfico.

http://www.huesosdejibia.com.ar/

 

Sobre Joaquín Valenzuela:

Buenos Aires, 1971 –

Es poeta, narrador, actor y artista plástico.
Publicó los libros de poesía Actividad física (Ediciones en Danza, 2007); doméstico (Ediciones en Danza, 2009); Varamientos Pampa (Ediciones en Danza, 2011) y las plaquetas Hostel (2011) y Caldo de cultivo (Colectivo Semilla, 2012). Participó de la antología Infancias (años luz editora, 2012) en el marco del “III Festival de Poesía en la Escuela”. Prepara la edición de su primera novela, Oslo en otoño.

Blog del autor: http://deanumeros.blogspot.com.ar/

 

 

 

Poesía para perdedores

Autor: Ángel Rodríguez López

Colección: Monosabio Número de la colección: 13 ª Época

Director de la colección: Diego Medina

Editorial: Excmo Ayuntamiento de Málaga. Área de Cultura 2011.

Por: David 2 Calificación: ** (interesante)

“Y si te amo, maldita poesía, es porque sin ser necesaria eres obligatoria como el amor mismo”.

De la primera parte del libro “Yo soy”

La colección de poesía “Monosabio” promovida por el Área de Cultura del  Ayuntamiento de Málaga nos trae hasta Verde Luna, ávidos selenitas que nos nutrimos de metonimias e hipérboles, la “Poesía para perdedores” de Ángel Rodríguez López. 

Triste y pesimista son las sensaciones encapsuladas este trabajo de Ángel Rodríguez López. Si sirviese de algo podríamos decir que sin duda la lectura de este libro podría herir y herirá su sensibilidad, querido/a lector/a. Poesía para perdedores está construido en base a pensamientos y, en muchos casos, oscuros sentimientos poéticos dirigidos desde el yo, tan apetecibles como la esencia oculta que mora en la luz de la poesía más excelsa. 

Estas son las partes en las que se estructura el contenido del texto: 

  • I Yo soy
  • II Hipoxia (qué es??)
  • III Sementeras de hormigón
  • IV Perifescencia (qué es)

En algunas partes del libro hay flashazos que nos podrían recordar a la voz hundida del pueblo de Miguel Hernández, pero tan sólo es recuerdo fugaz, fuego fátuo. En general es destacable la poca profundidad de la poética que puede encontrar el lector en el texto, y resulta un tanto agobiante a lo largo del mismo las exesivas referencias al yo que existen en el trabajo. De la misma forma resulta un tanto innecesario la construcción de versos que casi resultan inacabables y que rompen cualquier atisbo de ritmo en la sutil poética del texto. La sensación con la que el lector bien entrenado tras la lectura (en algunos casos forzada), de algunas partes del libro es de forzada e innecesaria negatividad transpirada hoja a hoja.  Creemos que uno de los mejores ejemplos de esto que exponemos lo constituye el siuiente poema que el lector podrá encontrar en la página 39 del trabajo:

Para ser feliz: 1. Cerrar los ojos. 2. Aguantar la respiración 3. Apretar el gatillo 4. ….  5.

Es más que evidente que la poesía, siempre que cumpla con la salvedad de ser de buena calidad, no tiene porque hablar únicamente de cosas hermosas o bellas ya que su primer (y quizás único objetivo), consista en alambicar vida y realidad del día a día para asi poder tener o dirigir hacia el ser humano hacia un encuentro con la eternidad.

Es lícito pero innecesario por parte del autor de poesía el empleo de lenguaje malsonante, que si bien es empleado en el lenguaje coloquial, no debería ser empleado en poesía ya que contribuyen a la creación de imágenes desagradables y no aportan nada, siendo por ello innecesarias. Un ejemplo lo tenemos en el poema II de la página 33: “con el viente partido como una cerda pariendo necesidades”. También es destacable la existencia en el texto más que de expresiones de pulsiones vitales marcadamente negativas fruto de un marcado impulso nihilista de las que ya nos advierte el autor de la siguiente manera: ” Intento exorcizarme en cada letra de este poema/no encuentro salida para el mal que me aqueja”, o en los versos de este otro poema en la página 38  “Eso es lo que necesito desde mañana: que todo acabe,/que la noche sea tan oscura que las luces se apaguen y cierren mis oídos/ y sellen mis manos quebrándolas con una película de cera”.

Devora tú a la muerte
Los perdedores se esconden bajo la Luna… y e vez en cuando de su tristeza brotan poemas.

No queda nada claro que divisiones hay en cada una de las partes del libro   -si es que estas existen-. A pesar de que sea una licencia literaria el echo de ponerle o no títulos a los poemas suele ser siempre una buena idea que agradecerá eternamente el lector, principalmente porque de esta manera un poema que gusta y que requiere ser recordado necesita tener un nombre propio para poder ser llamado por los ecos del recuerdo.

Tampoco existe un índice (o guía), al que poder amarrarnos para guiarnos entre el marasmo de emociones un tanto encontradas que pueden percibirse tras toda metalectura que pueda acompañar a un texto poético (aquella que conecta al lector con lo que el autor verdaderamente está queriendo decir y que sólo puede articularse desde una conexión de los inconscientes a uno y otro lado de la hoja de papel).

Sea como sea quizás tenga razón el autor de poesía para perdedores cuando afirma:

“Pero es mentira, no son más que locos esclavos a un papel por escribir”.

Que lo disfruten.

PD: Según la RAE un monosabio es un mozo que ayuda al picador en la plaza.

Novel españoles (I): Espadas como labios, sobre tu pecho unas letras

Por: David 2

ojos_Aeixandre

“Nada de buscar lo que esta poesía no da. No se pida anécdota o história. No se pidan ni se busquen sino revuelos motivos primariamente humanos, surgidos de los abismos del sueño o de los repliegues de la infraconciencia”

Vicente Aleixandre

Con estas palabras la academia sueca del Novel anunció la concesión del Novel de Literatura a Don Vicente:

“Por una creación poética innovadora, que ilustra la condición humana en el cosmos y en la sociedad de la hora presente, a la par que representa la gran renovación, en la época de entreguerras,  de las tradiciones de la poesía española.”

 

Pura y universal. Con estas dos palabra, creemos, puede condensarse hasta el extremo una poesía densa, trascendente y marcadamente estremecedora.

La poesía de este sevillano nacido en el gran año del desastre español (1898), está por encima de una percepción de la estética meramente materialista ya que tiene su origen en una emoción profunda y siempre supone un encuentro con una armonía tan pura como el alma que de modo más o menos consciente dialoga con nosotros a diario. Simplemente este místico de las emociones las traduce en palabras y nos las transmite. Recordemos que fueron tres factores acumulativos, principalmente, los desencadenantes de la concesión del Novel:

– Sobrevivir al régimen psíquicamente.

– Convertirse en la figura central y fuente de energía de la vida espiritual de España.

– Apoyar a las nuevas voces.

De la obligación surgida de un retiro forzado, de un dolor profundo e intenso surge la verdad y la belleza de una poética nunca antes percibida, nunca antes concebida que sin duda fue motivo de discusión y deleite entre aquel grupo de autores, unidos más que nada por la afinidad y la convivencia, que díó en llamarse generación del 27. Sin duda la obligatoriedad de una quietud no deseada, el ver su existencia y su libertad comprometidas hacen que algunos hombres extraordinarios se eleven mutando todo ese dolor en hermosura, que ademas prevalece. La amistad, las tertulias y la guerra unidas a la enfermedad hacen el resto destilando una poética que lo han convertido en un ser universal.

“Caricia, yo te amo. Bajo tierra los besos no esperados”.

El texto de Aleixandre  objeto de nuestro interés en la presente revisión es “Espadas como labios” (año de publicación: 1932). Se trata de una Interesante obra de marcado carácter irracionalista, aparentemente incongruente con un denso contenido simbólico donde confluyen cuatro campos de significación principales: amor, muerte, hombre y mundo. Existe una gran aportación de imágenes surrealistas, rupturas de espacio y tiempo y, por supuesto, emoción.

“Mezcla de dolor y de sarcasmo y de ternura y delicadeza”. Dámaso Alonso 

En su conjunto la  obra está construida en la combinación de poemas de extenso desarrollo y otros breves de  verso endecasílabo, algunos de no más de ocho versos, que revelan al lector la , realidad de una sensibilidad profunda y penetrante. Si bien “Espadas como labios” es portador de un espíritu desgarrado, no llega a alcanzar los niveles de ruptura de su anterior libro (Pasión de la tierra ). A continuación realizaremos una breve revisión de ensayos (en mayor o menor medida), sobre la poética de Aleixandre:

 “Vicente Aleixandre” Una aventura hacia el conocimiento de José Olivio Jiménez.

El autor afirma que lo más destacable de “Espadas como labios” es la intuición del silencio:

“El silencio irá perdiendo en Espadas como labios aquel encanto auroal de nuncio de nacientes realidades con que había aflorado en el trabajo  poético inicial de Aleixandre, y se colmará por el contrario de resonancias nihilistas. En lo que toca al mundo de la luz, éste seguirá funcionando como un alto núcleo simbólico que le es  intrínseco.
En proyección hacia el futuro Espadas como labios se ofrece como apertura ya indiscutible e esa disposición por la que la fusión identificada con la realidad cósmica se le presentará al hombre como modo o vehículo de conocimiento. En este sentido, el conjunto se abre con dos textos donde se puede encontrar al poeta en el ejercicio de tal dentro de una primera actitud todavía receptiva, propia del que aún tiene prácticamente que limitarse a actuar como un agente  transmisor de los mensajes el cosmos.
No menor interés cobra en Espadas como labios, y como prelación de algo que la destrucción o el amor llevará a su mayor desarrollo, la convicción de que si en la fusión absoluta con la magnificencia de la Creación total sólo podrá el hombre acceder a su plena realización, el paso indispensablemente previo para elo es el de agigantaiento del hombre mismo. No obstante todavía no se consuma totalmente en Espadas como labios esa unión , ya en trance de identificación mística, que vendrá a producirse en La destrucción o el amor.”

“Surrealismo y budismo zen”, Juan W. Bahk.

En el interesante y novedoso ensayo “Surrealismo y budismo zen” se habla del libro de Aleixandre como un ejemplo de expresión cósmico-emotiva enmarcando al autor dentro del culmen del movimiento surrealista español. Según el autor:

“Tan sólo la lectura del título ya nos conduce a una interpretación más bien invertida “labios como espadas” sin duda atendiendo a  extraño proceso inconsciente tan presente en el verdadero fondo de toda obra artística. La elocución surrealista es clara: labios afilados, cortantes, capaces de herir entre los cuales la palabra es instrumento desafiantemente emotiva.
El tono variado del libro fue rápidamente reconocido por el crítico y poéta Dámaso Alonso al decir que era “mezcla de dolor y sarcasmo y de ternura y delicadeza”. Sarcácasmo evidenciado en la sátira social presente en poemas como “Salón” o “Cobra” y la lectura en piezas como “Unidad en ella” o “Ven siempre ven”; y la constante tentación liberadora de la muerte como en “Suicidio” o “Reposo”. La tierra, para el poeta, es pasión telúrica que lo mueve y lo conduce hacia la expresión de sentimientos universales:
– la vida, la muerte, la carne, el amor, el instinto sexual, la soledad y la angustía son presencias renovadas en su escritura.”

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Concluimos está primera revisión de la figura de Aleixandre recordando unas palabras pronunciadas durante su discurso de aceptación del Novel, no nacidas del hombre sino de las raíces de una tradición más antigua que el hombre donde,  “las lágrimas rodaban como besos y en el oído el eco ya era sólido”:

“El poeta está lleno de “sabiduría”, pero no puede envanecerse, porque quizá no es suya: una fuerza incognoscible, un espíritu habla por su boca: el de su raza, el de su peculiar tradición. Con los dos pies hincados en la tierra, una corriente prodigiosa se condensa, se agolpa bajo sus plantas para correr por su cuerpo y alzarse por su lengua. Es entonces la tierra misma, la tierra profunda, la que llamea por ese cuerpo arrebatado”

 

Recomendaciones de Verde Luna  para comprender la obra de Vicente Aleixandre:

-“Espadas como labios”, Dámaso Alonso, Revista de Occidente, CXIV (diciembre, 1932), en poetas españoles contemporáneos, 3ª edición, Madrid,Gredos. 1978, pag 277 y 278

-Vicente Aleixandre. Una aventura hacia el conocimiento. José Olivio Jiménez.Ed Renacimiento.

-Surrealismo y budismoo zen. Convergencias y divergarada y divergencias. Estudio de la literatura comparada y antología de poesía zen de China, Corea y Japón. Juan W.Bahk, Editorial Verbum.

-Poesía española contemporánea, 8ª ed Madrid. Taurus 1979, pag. 470. Gerardo Diego.

-“Espadas como labios” Ediciones Busma 1984, con una excelente introducción a la vida y obra de Vicente Aleixandre por “Concha Domínguez Acevedo”.

Un manual de emociones…

Autor: Lorenzo Martínez Aguilar

Titulo: Manual de invierno

Edita: El Olivo de Papel.

Coedita: Entre Libros

Colabora:  Ayuntamiento de Linares. Área de Cultura.

Calificación ** (Interesante”)

Por: David 2 / Revisado por: Ingrid Bórquez

Manual de inviernos

Verde

Hay un río con cauces de agua podrida

donde se lavan los ojos los filósofos nuevos

con cucarachas en los oídos.

Del poema “Cuadro surrealista de la segunda parte del libro que da título al mismo, “Manual de invierno”.

En el texto de Lorenzo Martínez Aguilar vive de forma adormecida la pulsión de la vida que se encuentra adormecida detrás de una poética en la que el lector no encontrará ni sexo ni pulsiones violentas.

Llama la atención la falta o la inexistencia, ni tan siquiera velada o sugerida, de alguna imagen fugaz del verano por cuya contraposición toma forma este manual de invierno, que también es un manual sobre la vida. El libro comienza en su primera parte con un ritual de otoño, pasa por un manual de invierno que constituye el núcleo del texto y concluye en la luz deseada como última parte en la que se estructura el trabajo. Y sin rastro del tan deseado verano que en la concepción poética de Martínez Aguilar seria el  equivalente al apogeo de la vida.

No obstante si hablamos de apogeos hemos de hablar también de sus correspondientes perigeos, aquellos puntos en  texto en que el lector se hunde más intensamente en las frías oscuridades del invierno. Como ejemplo de ello exponemos este fragmento de este buen ejemplo de prosa poética “Sonata de Invierno” que resulta especialmente revelador:

“Vuelve el invierno: la soledad a los parques, el vientecillo a los portales, la brevedad del día, la fragilidad de la palabra, la sentencia de la tormenta, la resina adormilada en las ramas, el océano de la niebla, el horizonte oblícuo del frío, los crepúsculos más largos… y como el árbol, si no tienes raíces profundas para hundirlas en el hombre, soportar el invierno te parecerá un reloj infinito, camino perdido en el abismo, soledad usada y habitación con humo. Porque toda vida fue a hundirse en las raíces.”

Si hay una característica que es apreciable a lo largo de todo el libro esta es sin duda la limpieza y la pureza que subyace en cada uno de los versos, en algunos apartados del libro casi podría llegarse a calificar como poesía zen. Las citas dentro del texto están especialmente bien escogidas pero es especialmente significativa la siguiente correspondiente al poema “Las tardes de enero” del gran maestro de maestros Juan Ramón Jiménez :

“Cuando el frío desciende a la tierra

inundando las frentes de invierno,

se reflejan las almas marchitas

a través de los pálidos cuerpos.”

En algunos poemas en los que se habla sobre cierto tipo de inmigración, se aprecia que una vez más los efectivos medios de desinformación han conseguido deformar de modo interesado la imagen del africano, pero como decimos lo que plasma el autor es un simple reflejo de la realidad que este percibe a través de lo que le es transmitido. No obstante una vez que se va leyendo, los temas tratados en el mismo llegan a resultar un tanto repetitivos.

Invitamos al autor a que concluya el cierre del círculo comenzado a tratar en su manual de invierno con otro que nos inunde de vida puesta en acción durante el verano para así poder completar el ciclo de las estaciones. Quizás una metáfora del ciclo de la vida que late en este manual de invierno.

Que lo disfruten.

“Porque donde palomas,

lluvia,

aire

brisa

o árbol

frecuentan las formas de la luz

aún tiene sitio el amor,

los sueños,

nuestra trayectoria vital

y la fertilidad de la esperanza.

Coda. De la III parte “La luz Deseada”

Cuando el alma rompe sus cadenas…

La voz encadenada/ Enrique Gismero

Ediciones Polibea / Colección los conjurados/30, 84 páginas

Calificación: *** (obra de referencia)

Por: David 2

Revisado por: Ingrid Bórquez (hoy día 7 de diciembre celebra su cumpleaños, felicidades)

Un interesante trabajo del que destacamos su pureza y musicalidad
Cubierta de La voz encadenada, realizada por el propio autor

Hacía tiempo que no caía en nuestras manos un trabajo tan interesante y tan bien elaborado. Escribir poesía es un ejercicio en el que no solo el autor debe que desnudarse “metafóricamente” sino en el que también debe saber transmitir lo que perdura más allá del fondo, de la apariencia mundana de la existencia que nos encadena. Pues ya lo dijo Budha “todo es apariencia”.

La lectura de “La voz encadenada” es un auténtico ejercicio de liberación espiritual, una interesante ruptura con las limitaciones establecidas por las referencias marcadas por la cotidaneidad y por la tiranía que establece el uso de un lenguaje vulgar. Estructurado en tres partes, Preludio, Introito (Los eslabones encadenados a sus ámbitos) y La voz encadenada, sin duda recuerda a la estructura del libreto de una posible obra operística, puede que por Monteverdi por las referencias a la lira, a la hermosa voz poética que Orfeo arrancaba a las musas y regalaba al hombre. Como comenta José Cereijo acertádamente en el prólogo del trabajo, el significado de las cadenas consistiría en todo aquello que desde la vida cumplida o no cumplida pesa sobre nosotros cortando toda capacidad de iniciativa. Adquiere en este pleno significado aquel famoso planteamiento de Kant, soltado al aire “¿qué nos está permitido esperar?”.

En La voz encadenada llama poderosamente la atención la gran musicalidad, la extraordinaria armonía con que están engendrados los poemas de la referida tercera parte del libro y que dotan de cuerpo, fondo y alma al conjunto del libro. Según ha reconocido el propio autor, hay un interés consciente en dotar de una estructura a la poesía que compone: siempre utiliza el verso blanco, pero no libre, empleando endecasílabos y cuidando el acabado.

Todo este trabajo se materializa en unos “acabados” de gran calidad que hacen merecedor al texto de una segunda lectura, en voz alta y ante la presencia de un público bien entrenado. Rompamos sus cadenas a golpe de verso “y cada verso/un dedo que palpita/y una gota de sangre que rebosa/para manchar de vida cada letra”.

Que lo disfruten.

Enrique lee el texto de La voz encadenada con profundidad y serenidad.
Enrique Gismero en la presentación de La voz encadenada.

Al final de la siguiente entrada los lectores podrán encontrar algo más de información sobre este interesante autor:

http://conjuradospolibea-perkins.blogspot.com.es/p/los-poetas_28.html