A una grulla…

Baek Kui (772-846 D.C) escribió este bello poema:

A una grulla
A una grulla

Los hombres tienen gustos

diferentes.

En las costas del mundo

no hay criterio

universal.

¿Quién dice que eres más bella

cuando vuelas?
Me gustas más cuando te pones en píe.

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Sin duda la lectura de este poema nos lleva a reflexionar sobre la necesidad de que el poema transmita una emoción, que haga vibrar el interior. Si somos como estanques y un poema, al igual que una piedra, cae y se hunde propagará ondas en todas direcciones que nos recuerden que somos algo más que materia inerte.

Porque la piedra cae,

el silencio se turba,

el agua se mueve…

…pero, ¿quién tira la piedra?

El poema expuesto al inicio, que puede considerarse como un buen ejemplo de poesía zen, incorpora uno de los elementos básicos del zen que es reconocer en la realidad experimentada una profunda verdad que busca la vía de ser revelada a través del poema. Pero hay otras vías: la meditación, la contemplación. Todo un mundo por descubrir.

 

 

 

 

 

 

De medio oriente a oriente…

“Hay quienes afirman: ojo por ojo y diente por diente. Yo les digo: ojo por ojo y el mundo quedó ciego.”

Gandhi

Hace mucho, mucho tiempo un pequeño hombre de la China del siglo noveno (Baek Kui 772-846) observaba el vuelo de las grullas mientras mojaba sus pies en el arrozal. Escribió lo que sigue:

“Yo era una grulla que cruzaba el mar,

Un viajero del sur. Pintura de Qi Bai Si

cuando encontré casualmente un viajero del sur.

Me llamó, y emocionado y agradecido,

vinimos juntos a Nakyang, donde no encuentro mi gente.

Tenía sólo dos alas.

Su apariencia era noble y hermosa;

su color era de un blanco puro que lo protegía del Sol.

Quería servir al dueño manteniéndose a su lado,

y pero la choza como el patio eran angostos.

Comía y bebía entre aves y gallinas;

perdió su personalidad al llegar a la vejez.

Mi pueblo natal está muy lejos

encerrado entre aguas y nubes.

Enjaulado durante siete años,

no sabía que perdería su plumaje.”

Hoy Verde Luna os trae hasta vosotros este poema zen que habla del valor de la amistad, de lo inexorable del paso del tiempo y del valor intangible pero cierto de la libertad. Tengamos presentes estos principios en los tiempos que nos tocan vivir.